La tradicional Autopista Duarte en los últimos años, en vez de considerarse una autovía de primera categoría, para muchos que transitamos muy frecuentemente por ella, se ha convertido en el principal peligro, pues la falta de señalización, la falta de criterio de muchos conductores no solo de vehículos pesados, si no conductores de vehículos livianos, que transitan a baja velocidad por el carril izquierdo, que al parecer se les olvidó cuando se examinaron para obtener la licencia de conducir, si es que lo hicieron, que ese carril solo debe ser utilizado para rebasar a los vehículos que van en el carril derecho, la falta de una vigilancia policial adecuada cada cierto tramo carretero y la falta de iluminación en las zonas donde quizás una vez al año nos allantan con reparar algunos baches, son algunas de verdades que sustentan nuestra preocupación.
Sabemos que desde hace tiempo, la concesión de los Peajes, tanto de la Autopista de Las Américas como el de la Autopista Duarte, en su respectivos contratos establece, que del cobro de dichos peajes, la empresa concesionaria, está obligada a invertir una proporción en el reacondicionamiento de dichas vías, para garantizarle a los usuarios su seguridad y también la durabilidad de los vehículos que transitan por las mismas.
Sin embargo todo parece indicar que al parecer es un negocio redondo para la empresa concesionaria, con el cual el Estado dominicano y por ende todos los dominicanos, estamos sacrificados a tener que soportar la falta de mantenimiento, falta de iluminación, falta de señalización y no se sabe cuántas otras faltas que se encuentran ocultas y nunca salen a relucir en la opinión pública, quizás por la complicidad que existe entre las partes.
Consideramos como simple ciudadano y usuario de dichas vías de comunicación, que el Ministerio de Obras Públicas y si fuese necesario el nuevo Congreso Nacional, debería revisar dichos contratos para exigir que la concesionaria cumpla con sus responsabilidades y ponga estas carreteras en perfecto estado, garantizándole al usuario un feliz y placentero viaje.
La falta de señalización en la autopista duarte, hace que a diario en horas de la noche se descarrilen vehículos, pues la oscuridad de la noche, sumado con la falta de una adecuada señalización de la vía, impide a los conductores tener una absoluta seguridad de hacia dónde se dirigen, si hay o no una curva y para colmo se suman los vehículos y motocicletas que a diario transitan sin ninguna iluminación en la parte trasera, y las autoridades que tienen que regular todo esto “bien gracias”.
Se hace necesario que las autoridades del gobierno que tienen que velar, para que estos contratos de concesión, no solo sirvan para lucrar los bolsillos de los que venden falsas ilusiones cuando andan detrás de que se le otorgue la concesión, pero que luego de conseguirlas, se hacen los tontos, ciegos, sordos y mudos, ante los reclamos de los que nos sentimos defraudados y con temor a transitar en horas de la noches por dichas autopistas, para evitar pérdidas humanas como a diario vemos, por la falta de criterio que impera en los que hoy día se lucran de las recaudaciones fiscales de los peajes.
Sueño en que algún día los dominicanos podamos decir en cualquier parte del mundo, tenemos en la República Dominicana, carreteras seguras, que cumplen con los mínimos estándares de seguridad vial para los usuarios de la misma y que nuestras autoridades que están obligadas a controlar la velocidad y evitar que circulen vehículos a baja velocidad por el carril izquierdo, sin el sistema de luces en perfectas condiciones y que las carreteras estén debidamente señalizadas con pintura térmica, que aunque es la más costosa, pero su precio lo compensa con la durabilidad, jueguen su rol y apliquen las sanciones establecidas en la ley 241 con sus respectivas modificaciones, a los que consideran que transitar por una autopista es lo mismo que transitar por un caminos vecinal, o por una finca de su propiedad.
Al parecer hay personas que nunca pasaron al menos la prueba de montar bicicletas y motores, para luego conducir un vehículo y han dado el salto de no saber conducir a comprar una licencia y lanzarse a las calles a buscárselas como “buenos padres de familias”, poniendo en peligro la vida de otras personas. Lamentablemente esa es nuestra República Dominicana y al parecer no se visualizan posibilidades de avance en ese sentido.
El Viajero Digital