Creo sin temor a equivocarme que desde antes de tener uso de la razón, en la República Dominicana cada vez que se han producido elecciones Presidenciales ó Congresuales y Municipales sectores de la denominada sociedad civil revestida con el manto de un color partidario, dan su voz de alerta sobre los supuestos fraudes electorales.
Estos rumores o versiones como usted amigo lector quiera llamarle, lo único que han servido es para tratar de desestabilizar el clima de paz, estabilidad y la democracia en la República Dominicana.
Para los que ya tenemos más de dos décadas haciendo vida pública a través de la política, que conocemos a perfección las intríngulis, mañas, trucos, el sistema de estrategia de campaña y la contra estrategia, consideramos esto como una simple Utopía.
Los Partido Políticos han de estar representados siempre en cada colegio electoral por su Delegado, que debe ser una persona honrada, capacitada, con pleno conocimiento de la ley electoral, los deberes y derechos de los ciudadanos a la hora de ejercer el voto y otras cualidades que le permiten realizar una buena defensa del voto que le corresponde a cada organización política, debiendo revisar y firmar cuidadosamente las actas, quedándose cada representante con copia fiel de la misma, entonces de donde se inventan la alteración, lo de agregar un cero o un palito en el acta, porque usted podrá hacerlo con un acta, pero en las demás actas nó, a no ser que logren confabularse todos los delegados, el Presidente de la mesa electoral, el Secretario y los Vocales, cosa que sería imposible.
Lo que pasa es que en nuestro país hemos pretendido pasárnosle al tiempo fruto de la propia descomposición social, la corrupción, el oportunismo y muchos otros elementos que han contribuido a que todos queremos ser ganadores, cuando en la regla del juego de la política y hasta de la propia vida debemos saber ganar y perder y muchas veces hasta perdiendo lo que hacemos es ganar.
A todo esto se suma una nueva campaña que el Partido de Gobierno, ha emprendido en contra de la actual Junta Central Electoral, la misma que les declaró ganadores en la pasada contienda electoral en un tiempo record.- Esta campaña busca desde ya desacreditar al máximo organismo electoral con miras a las elecciones congresuales y municipales del próximo 16 de mayo, porque saben que los números no le cuadran y de alguna manera tienen que justificar ante la población el sabor de la derrota y quien mejor responsable que vender la idea de que todo se trató de otro fraude más.
Razón tenía siempre el presidente Joaquín Balaguer, cuando consideraba la Constitución de la República, como un simple pedazo de papel, decimos esto porque si la constitución y la ley electoral son lo suficientemente explícitas, para que inventar con la conformación o designación de una famosa comisión de seguimiento, que en todo caso carecería de legalidad, aún esta fuese designada por un decreto presidencial, pues ningún decreto, resolución o disposición contraria a la Constitución de la República y las leyes, tiene validez.
Pero la utopía del fraude en las elecciones presidenciales, congresionales y municipales, se ha extendido hasta las instituciones que conforman la sociedad civil, como es el caso de las asociaciones de abogados, de los médicos, de los contadores públicos autorizados, incluyendo a los clubes de servicios, juntas de vecinos, en fin donde quiera que se habla de poder, de manejo de recursos, aunque está demostrado que cuando se requiere personas para trabajar en beneficio del país o de sus instituciones pocos aparecen, pero cuando se habla de repartir prebendas, dinero, nombramientos, juguetes, etc, todos quieren brillar o tocar del pastel.
Debemos de aprender a perder, reconocer que en la política no todo lo que se ve es cierto, que hay muchos intereses que cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo, te varía un escenario y que es la voluntad de la gran mayoría, en un ambiente de libertad democrática, elije a quienes quieren que le representen, por eso muchos de los políticos que hoy día se consideran triunfadores, deben tener paciencia y esperar que se cuenten los votos y la Junta Central Electoral, emita los resultados finales, los cuales debemos respetar, sin importar que nos beneficien ó nos perjudiquen.
EL FRAUDE ELECTORAL EN LA REPUBLICA DOMINICANA ES UNA UTOPIA DE LOS PERDEDORES.
El Viajero Digital