NUEVA YORK.-Eran las 8 de la mañana cuando aguardaba sentada en el salón de espera en el Consulado Dominicano localizado en el corazón de Manhattan en esta urbe, de repente escucho las notas gloriosas del himno nacional que usualmente entonan para dar inicio a cada jornada de trabajo, ahí estaba de frente el honorable Cónsul General Rafael Evans y miembros de su equipo, me sentí tan dominicana como los que estaban de pie esperando el inicio de las labores cotidianas. En cada visita puedo observar como marchan las cosas realmente. La puesta en circulación de mi libro “Aeropuertos Dominicanos Tiempo de Cambios”, era el principal norte, me sentí emocionada por el apoyo brindado, sobre todo los periodistas dominicanos, autoridades del Consulado y los amigos que también desde un principio me motivaron para llevar a cabo el proyecto. Y los que al final se unieron, gracias de nuevo desde aquí. Las autoridades neoyorquinas parecen concentrar su esfuerzo en evitar que diluya el carácter de zonas estratégicas como la de Times Square y la propia esencia que cautiva por conocer o vivir a pobladores de todo el mundo como lo ha sido siempre la gran manzana como se le conoce a esta gran ciudad estadounidense. Un buen oxigeno para el espíritu (aunque dicen que el aire es malo aquí), resulta pasarse un día recorriendo el puerto turístico Seaport, museos, teatros o centros de lectura como medicina para el alma o mejor dicho para olvidar un poco la rutina diaria del trabajo para una persona que visita la ciudad. No solo basta un día para recorrer el área de Times Square que se ha convertido en un icono mundial y símbolo de la ciudad que se caracteriza por su animación y por la publicidad luminosa. El gran despliegue de seguridad diseminado por doquier es una gran muestra reveladora. Los tantos intentos de actos de terrorismos siguen inquietando a la mayoría pero se desinfla cuando se aprecia el aparataje de patrullas a pie o en vehículos, cámaras y perros amaestrados por todos lados. No importa la hora, lugar, durante el día o la noche, arriba en vehículos o soterrado (tren), lo cierto es que la gente se siente ahora más segura y mayor vigilancia policial de andar en las calles, cuya población aumenta en mayor proporción con el paso de los años. Es tan grande el tumulto de transeúntes que se movilizan en las llamadas horas pico, que a cualquiera resulta difícil de descifrar. Lo que si se puede notar es la conducta más humana y hasta en algo un tanto complaciente. El despliegue policial no solo está en la importante zona de Times Squere de Manhattan donde operan grandes oficinas de negocios, de las comunicaciones y del entretenimiento. Se observa en las estaciones de los trenes, en las calles, a pie y en vehículos que nadie pasa desapercibido. La situación económica empero no anda en su mejor momento, parecería como si el atractivo “abundancia”, tendiera a desaparecer. La sobrevivencia se torna cada día más fuerte no es lo mismo de ayer a hoy. “La cosa está difícil y venir para acá, ahora a qué?”, es un termino escuchado muy común entre criollos. La alta tasa de desempleo sigue golpeando a la comunidad dominicana y un gran reflejo se advierte en el crecimiento de pequeños negocios ambulantes en avenidas importantes como la Broadway y Saint Nicholas del alto Manhattan, sino fuera por lo laborioso que caracteriza a los dominicanos otra cosa sería. La población estimada de unos 8,008,278 (censo del 2000), al 2010 variará en demasía y no hay mejor muestra del desplazamiento que se observa a diario a través de los distintos medios de transporte existentes. Nueva York, conocida como la "Capital del Mundo" por su alta densidad de residentes, de más de unos más de 400 barrios, entre la mezcla y la diversidad cultural enriquece a millones de turistas de todo el mundo con sus museos, galerías, y teatros. Indudablemente, que Manhattan es la verdadera " Ciudad", gracias al diseño de la isla. Rodeada por el río Hudson en el oeste y por el East River en el este. Aquí están concentrados casi la mayoría de la comunidad dominicana, sus altos edificios la hacen ser imponente y además poderosa. En esta parte se habla del desalojo de vendedores ambulantes que se han instalado en las avenidas como Broadway y Saint Nicholas. Muy distinto al panorama que se observa en la llamada Plaza Longacre, donde se encuentran las oficinas de The New York Times, o el edificio One Times Square. El alcalde Rudolph Giuliani (1994-2002) llevó a cabo un gran esfuerzo por "limpiar" la zona, aumentando la seguridad, eliminando los cines pornográficos y los traficantes de drogas. Como consecuencia aumentó el número de lugares de interés turístico y establecimientos de lujo. En 1990, el Estado de Nueva York tomó posesión de seis de las nueve salas de cine histórico de la calle 42. En noviembre de 2006, se modificó el patrón de tráfico a través de Times Square, en lo que es apodado por el Departamento de Transporte de la Ciudad de Nueva York como el "Times Square Shuffle". Los conductores se ven obligados a realizar varios giros para alcanzar la plaza. El 1 de enero del 2002, el alcalde de la ciudad de Nueva York Rudy Giuliani, tomo juramento en Times Square al nuevo alcalde, Michael Bloomberg, como parte de la celebración de la fiesta de año nuevo a la que asistieron 500.000 personas. Aunque la vigilancia en la zona es constante desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, en la mañana del 6 de marzo de 2008, una pequeña bomba estalló cerca de la oficina de reclutamiento militar, sin causar heridos, provocando únicamente daños menores. El 26 de febrero de 2009, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg anunció que el tráfico sería cortado a lo largo de la Avenida de Broadway desde la calle 42 a la calle 47 a partir del 25 de mayo del 2009. Actualmente Times Square ha sido transformada en una plaza peatonal, donde los caminantes pueden sentarse en las sillas situadas en la calzada. Un experimento puesto en práctica por el ayuntamiento para descongestionar la zona y darle un toque más humano a la plaza. Es decir la zona sigue siendo el principal atractivo de la ciudad a pesar de los grandes pesares.
El Viajero Digital