Si autoridad y delincuente comulgan juntos, entonces, na´e na´Porque: “La soledad no es estar solo, es sentirse” 

 

Por: Rafael R. Ramírez Ferreira.  

“Muévete en silencio, 

solo habla, cuando sea 

la hora fatal de decir… 

¡Jaque Mate!”. 

La desilusión, como el pan nuestro de cada día, se ha convertido en la constante en nuestra existencia como nación. La degradación de la vida es vista a diario como algo común, porque cuando quienes tienen que cumplir las leyes no lo hacen y, quienes están obligados a hacerlas cumplir tampoco lo hacen, es decir, en donde la reina es la irresponsabilidad, solo el caos impera, tal y como sucede en estos tiempos donde solo importan los políticos y sus ambiciones. 

Han desarrollado toda una juventud política parasitaria, una camada de políticos sin principios, siendo esta la razón por la cual tantos ya han fracasado pero que, de manera increíble, han sido protegidos por el mismo sistema corrupto que se ha desarrollado. Utilizan los recursos puestos a su disposición, de manera tal, que no salen de un escándalo sin que, -reitero-, se produzca algún tipo de consecuencia contra estos personajes. 

Vivimos en el país de las ilusiones y fantasías, creadas por estos políticos, donde todo se convierte en humo al encontrarse de frente con la realidad de los hechos. En realidad, es una existencia de ausencias éticas y morales, donde los políticos, unos a otros se comportan como un sacerdote en el confesionario, es decir, que se protegen y liberan de culpa, con un simple “Ego te Absolvo”. 

Alguien expresó en su momento, que, en toda obra falsificada, puede haber algo original y, ciertamente es así. Nos han llevado hasta el hartazgo hablándonos de cambios, transparencias y otras tantas palabras donde todo tiene el mismo toque de originalidad, es decir, el engaño y, la manipulación de hechos sin que aparezca por parte alguna la expresión de la realidad, como sería la modernización de la Policía y el endeudamiento, tanto interno como externo, ya convertido en eterno y que, han procrastinado en algo que les ha dado por llamar progreso o, más absurdamente… ¡Desarrollo! 

Y, como no soy tan fervoroso, para pedir que Dios nos cubra con su Santo Manto, solo digo que, estos políticos debiesen de haber hecho; debieron de hacer y, pensar en qué deberían hacer antes de que, cuando lo que para lo que deben de hacer el tiempo no les dé ya para hacerlo y solo las desgracias nos cubran por doquier. Y, esto ha sido y será así, tal y como lo demuestra la historia, sobre aquello que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista y, este pueblo, ya está harto de sus comportamientos insaciables para satisfacer sus ambiciones. 

Por este accionar absurdo de las autoridades, es que todo se queda a medias. Se incrementan los mal llamados operativos sin que se puede ejecutar y bien desarrollar cualquier proyecto. Ahí tenemos el desastre institucional de la Policía, un real tollo que la política partidista no permite que se adopten las medidas draconianas que se necesitan para hacerla efectiva. Un organismo politizado, donde al ser designado, lo primero que buscan es ponerse bajo las órdenes de los políticos locales, un organismo utilizado como recompensa a determinados miembros por sus “favores” políticos y, por demás, carente de un organismo de Asuntos Internos que sustituya el esqueleto inepto y mafioso que es el actual. 

Del problema de tránsito siquiera hablar, porque aquí es que la cosa es fétida, desde la cabeza a los pies, iniciando por los “Onorables” que dirigen el negocio y los policías -sin importar el rango-, una mutación de los antiguos tráficos y departamento de tránsito de la policía, donde la ineptitud y la corrupción se han solidificado. 

Por eso, solo vamos a recordarles a estos políticos, sean civiles o policiales, que la ausencia de una verdadera educación o formación cívica, la debilidad del sistema de salud y la inseguridad ciudadana creada por ustedes mismos, constituyen las peores plagas que hoy azotan esta sociedad y que de alguna manera, cuando sea, ustedes también pagarán por este desmadre institucional que han y están llevando a cabo, todo en base al clientelismo obtuso que se ha apoderado de la política dominicana. Hay más, mucho más por hacer, que por decir. ¡Sí señor! 

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