El presidente Luis Abinader viajó la noche de este martes a la ciudad de Panamá para participar en el Congreso Mundial de Zonas Francas, un escenario donde convergen líderes políticos, empresarios, inversionistas y representantes de organismos internacionales vinculados al comercio global y la manufactura.
La llegada del mandatario dominicano no pasó inadvertida. En momentos en que las zonas francas se consolidan como uno de los motores más dinámicos de la economía de la República Dominicana, la presencia de Abinader en Panamá adquiere un peso estratégico.
El jefe de Estado no solo acudirá como invitado especial, sino que tendrá a su cargo el discurso central del acto inaugural, una intervención que genera expectativas entre los participantes del evento debido al posicionamiento que ha alcanzado el país en materia de exportaciones, nearshoring y atracción de inversiones.
Desde hace varios años, la República Dominicana ha experimentado una expansión sostenida de su sector de zonas francas, impulsada por la recuperación económica posterior a la pandemia y por el interés de empresas internacionales en trasladar operaciones más cerca del mercado estadounidense.
Ese fenómeno ha colocado al país como uno de los referentes regionales en manufactura, dispositivos médicos, producción textil, cigarros y servicios tecnológicos.
En ese contexto, la participación del presidente dominicano busca reforzar la imagen del país como destino confiable para la inversión extranjera y como plataforma logística del Caribe.
Fuentes ligadas al evento indicaron que Abinader sostendrá una amplia agenda de reuniones estratégicas con líderes empresariales, representantes de compañías multinacionales y autoridades gubernamentales interesadas en ampliar vínculos comerciales con la nación caribeña.
La visita presidencial también ocurre en un momento clave para la economía regional, marcada por cambios en las cadenas de suministro internacionales, tensiones geopolíticas y nuevas políticas comerciales que han llevado a muchas empresas a replantear sus centros de producción.
En medio de ese escenario, las zonas francas dominicanas han ganado protagonismo como un modelo de competitividad y estabilidad.
Durante su intervención en el Congreso Mundial de Zonas Francas, se espera que Abinader destaque los avances alcanzados por el país en infraestructura, seguridad jurídica y conectividad, elementos que han sido determinantes para atraer nuevas inversiones.
Asimismo, podría abordar el impacto social del sector, que genera miles de empleos directos e indirectos y constituye una de las principales fuentes de divisas para la economía dominicana.
La agenda del mandatario en Panamá incluirá además encuentros bilaterales orientados a fortalecer relaciones económicas y explorar oportunidades de cooperación.
Aunque los detalles específicos de esas reuniones no fueron revelados de inmediato, se informó que el gobernante agotará varios compromisos vinculados al comercio internacional, la innovación industrial y el desarrollo logístico.
La presencia dominicana en el congreso representa también una oportunidad para proyectar la evolución del país en un escenario global donde las zonas francas han dejado de ser simples centros manufactureros para convertirse en polos de tecnología, innovación y servicios avanzados.
Mientras las luces de la capital panameña iluminaban la llegada de la delegación oficial, el viaje de Abinader se perfilaba no solo como una participación protocolar en un foro internacional, sino como una apuesta política y económica para continuar posicionando a la República Dominicana dentro del mapa de las inversiones globales y del comercio del futuro.

