Crece el rechazo a Trump por guerra con Irán y crisis económica en EE. UU.

WASHINGTON.–

La tensión política en Estados Unidos se intensifica a medida que aumenta el descontento ciudadano hacia la administración del presidente Donald Trump, especialmente por la guerra impulsada junto a Israel contra Irán, un conflicto que ya comienza a reflejarse en la economía, el precio de los combustibles y el ambiente electoral de cara a las elecciones legislativas de medio término.

Una encuesta publicada este lunes por el diario The New York Times y el Instituto Siena revela un escenario complejo para la Casa Blanca: el 59 % de los estadounidenses desaprueba la gestión de Trump, mientras apenas un 37 % mantiene su respaldo al mandatario republicano.

El estudio evidencia un fuerte rechazo a la ofensiva militar contra Irán. El 64 % de los encuestados considera que Trump cometió un error al atacar a la nación islámica, en medio de un conflicto que ha elevado las tensiones geopolíticas y generado incertidumbre mundial sobre el suministro energético.

La desaprobación es particularmente contundente entre los demócratas, donde alcanza el 93 %, pero también se extiende entre los independientes, con un 73 % de rechazo.

Estos números representan una señal de alarma para el Partido Republicano, que podría enfrentar un desgaste político importante en los próximos comicios legislativos.

Solo un 30 % de los consultados cree que Trump actuó correctamente al iniciar la confrontación con Irán, aunque dentro del electorado republicano el respaldo sigue siendo sólido, alcanzando un 70 %.

Aun así, los analistas consideran que el conflicto podría convertirse en uno de los factores determinantes de la campaña electoral, debido al temor de una guerra prolongada y sus consecuencias económicas.

La encuesta fue realizada entre el 11 y el 15 de mayo a 1,507 votantes registrados en todo Estados Unidos, justo cuando las negociaciones entre Washington y Teherán permanecían estancadas y aumentaban las presiones internacionales tras el bloqueo iraní al estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde transitaba cerca del 20 % del petróleo mundial.

El impacto económico del conflicto comienza a sentirse en la vida cotidiana de millones de estadounidenses. El aumento del precio de la gasolina y la inflación han golpeado directamente la percepción pública sobre el manejo económico de la administración republicana.

Según el sondeo, un 69 % desaprueba la gestión presidencial sobre el costo de la vida, mientras un 64 % rechaza el manejo general de la economía. Las cifras reflejan una creciente preocupación ciudadana por el incremento de los precios y la incertidumbre financiera que atraviesa el país.

La política migratoria tampoco escapa al rechazo popular. Un 56 % desaprueba las medidas implementadas por Trump, especialmente tras sus promesas de deportaciones masivas y el aumento de las redadas migratorias en ciudades gobernadas por demócratas.

Organizaciones defensoras de derechos humanos han denunciado en las últimas semanas un endurecimiento de las operaciones federales contra inmigrantes indocumentados.

En política internacional, otro de los temas que erosiona la popularidad presidencial es la guerra en Gaza. El 62 % de los estadounidenses desaprueba la actuación de Trump frente al conflicto, mientras apenas un 31 % respalda su posición.

El desgaste político del mandatario ya había comenzado a reflejarse en otros estudios recientes. A principios de mayo, una encuesta conjunta de The Washington Post, ABC e Ipsos mostró que el rechazo a la guerra contra Irán alcanza niveles comparables a los registrados durante las guerras de Irak y Vietnam.

En aquel estudio, el 61 % de los consultados afirmó que las acciones militares emprendidas por Estados Unidos e Israel fueron un error, mientras menos del 20 % expresó confianza en que las operaciones militares logren resultados exitosos.

Los números reflejan un clima de creciente polarización y cansancio entre los estadounidenses, quienes observan con preocupación el avance de un conflicto internacional que amenaza con profundizar la crisis económica y alterar el panorama político de la principal potencia mundial.

Mientras la Casa Blanca insiste en defender la ofensiva militar como una medida de seguridad estratégica, las encuestas muestran que buena parte del país teme que Estados Unidos quede atrapado nuevamente en una guerra de consecuencias impredecibles, justo en un momento de fragilidad económica y alta tensión política interna.

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