Terremoto en Venezuela sepulta las esperanzas de 147 deportados desde Estados Unidos

Por Rafael Castro

Santo Domingo.–

Lo que para 147 migrantes venezolanos representaba el inicio de un difícil regreso a su país terminó convirtiéndose en una tragedia de proporciones devastadoras. Horas después de ser deportados desde Estados Unidos, quedaron atrapados bajo los escombros del Hotel Santuario La Llanada, en el estado costero de La Guaira, cuando un poderoso terremoto sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio.

La dramática historia fue revelada por el diario español El País, que reconstruyó las últimas horas de los deportados antes del desastre natural que dejó centenares de muertos y cuantiosos daños materiales en varias regiones venezolanas.

El grupo había arribado ese mismo día al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, en Maiquetía, procedente de Texas, a bordo del denominado vuelo 164, como parte del programa de deportaciones implementado por las autoridades estadounidenses.

Entre los pasajeros viajaban 120 hombres, 19 mujeres y siete niños, quienes, tras completar los procedimientos migratorios, fueron trasladados bajo custodia de funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) al Hotel Santuario La Llanada, un centro utilizado por el Gobierno venezolano para alojar temporalmente a ciudadanos deportados mientras culminan los protocolos administrativos antes de regresar a sus lugares de origen.

Sin embargo, pocas horas después de su llegada, el edificio fue alcanzado por la fuerza del terremoto que estremeció gran parte del territorio venezolano. La estructura colapsó parcialmente, dejando atrapados a decenas de personas bajo toneladas de concreto y escombros.

La tragedia comenzó a tomar dimensión cuando familiares de los deportados, tanto dentro como fuera de Venezuela, perdieron toda comunicación con sus seres queridos.

Según relata El País, muchos parientes habían visto previamente videos difundidos por funcionarios venezolanos mostrando la llegada de los pasajeros del vuelo 164. Aquellas imágenes, que inicialmente representaban la confirmación de que los migrantes habían regresado con vida al país, se transformaron horas después en el único registro de ellos antes del desastre.

En redes sociales comenzaron a multiplicarse los mensajes de angustia. Padres, esposas, hermanos e hijos preguntaban insistentemente por los ocupantes del vuelo, mientras solicitaban información oficial sobre su paradero y exigían conocer la lista de sobrevivientes.

Algunos familiares relataron que alcanzaron a recibir llamadas telefónicas poco después del aterrizaje en Maiquetía. Uno de los deportados comunicó que había llegado sin inconvenientes y que sería trasladado a un centro temporal antes de viajar a su ciudad natal. Esa fue la última conversación. Tras el terremoto, nunca más volvió a responder.

Desde entonces, la incertidumbre se ha convertido en el drama cotidiano de decenas de familias que permanecen sin respuestas claras sobre el destino de sus parientes.

Hasta el momento, las autoridades venezolanas no han divulgado un balance oficial detallado sobre el número de víctimas correspondientes al grupo de deportados ni han ofrecido una relación completa de sobrevivientes, situación que ha incrementado la desesperación entre los familiares.

La tragedia pone de relieve la vulnerabilidad que enfrentan miles de migrantes que, tras ser obligados a abandonar los países donde buscaban mejores oportunidades, regresan a naciones afectadas por profundas crisis económicas, sociales y, en este caso, por una devastadora catástrofe natural.

Para muchos de los pasajeros del vuelo 164, el retorno a Venezuela no significó el esperado reencuentro con sus familias, sino el inicio de una pesadilla marcada por el silencio, la incertidumbre y el dolor que hoy mantiene en vilo a decenas de hogares venezolanos dentro y fuera del país.

 

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