Estados Unidos.
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés) lanzó este lunes un inusual programa dirigido a ciudadanos haitianos beneficiados con el plan humanitario de la administración del presidente Joe Biden, al alentarlos a abandonar de manera voluntaria el territorio estadounidense y regresar a su país de origen.
La iniciativa sorprendió a miles de inmigrantes, quienes recibieron en sus teléfonos móviles un mensaje oficial en el que se les ofrecía un boleto de avión gratuito, un estipendio de mil dólares por cada miembro de la familia, así como la cancelación de multas civiles acumuladas por estancias irregulares o incumplimientos administrativos.
El texto instaba a los interesados a utilizar la aplicación móvil CBP Home para coordinar su salida, programar vuelos y gestionar la documentación necesaria para el retorno a Haití.
Según explicó el DHS —citado por el portal digital Noticias Kominotek—, este plan se enmarca en una estrategia más amplia para reducir la presión migratoria y el número de extranjeros en situación irregular en Estados Unidos, en momentos en que el sistema migratorio enfrenta una fuerte crisis por el elevado flujo de solicitantes de asilo, particularmente desde Haití, Venezuela y Centroamérica.
La secretaria del DHS, Kristi Noem, fue enfática al advertir que quienes rechacen esta opción voluntaria podrían enfrentar sanciones severas, incluyendo multas, arrestos, deportación forzosa y la prohibición permanente de volver a ingresar al país norteamericano.
La medida ha generado un intenso debate tanto en Estados Unidos como en Haití. Mientras sectores en Washington la defienden como una alternativa “humanitaria” y menos costosa que los procesos de deportación, organizaciones de derechos humanos consideran que se trata de una presión encubierta que no toma en cuenta la crítica situación política, social y de seguridad que vive Haití.
Actualmente, miles de haitianos residen en Estados Unidos bajo permisos temporales de permanencia, muchos de ellos huyendo de la violencia de las pandillas, la crisis alimentaria y la inestabilidad política que azotan a la nación caribeña.
Sin embargo, las autoridades estadounidenses insisten en que el programa busca “ordenar el flujo migratorio” y evitar que más familias caigan en la irregularidad.
Con esta nueva disposición, el gobierno de Biden intenta equilibrar su política migratoria entre los compromisos humanitarios asumidos y las presiones internas que exigen mayor control fronterizo y reducción de la inmigración irregular.

