{"id":2789,"date":"2025-12-16T16:13:43","date_gmt":"2025-12-16T20:13:43","guid":{"rendered":"https:\/\/elviajero.com.do\/?p=2789"},"modified":"2025-12-16T16:13:48","modified_gmt":"2025-12-16T20:13:48","slug":"el-arte-de-la-supervivencia-dominicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/2025\/12\/16\/el-arte-de-la-supervivencia-dominicana\/","title":{"rendered":"El arte de la supervivencia dominicana"},"content":{"rendered":"<p>Por: Alejandro Santos<\/p>\n<p>Una caracter\u00edstica que identifica claramente a un dominicano es la manera en que logra adaptarse a cualquier circunstancia, aun cuando las condiciones sean dif\u00edciles, cambiantes o adversas. La capacidad de reorganizar su vida frente a la escasez, de reajustar prioridades y de reinventarse ante cada obst\u00e1culo, forma parte de una cultura de resistencia silenciosa.<\/p>\n<p>Una de las habilidades m\u00e1s desarrolladas del ser humano es, sin duda, la capacidad de adaptarse a los entornos m\u00e1s diversos, incluso a aquellos que resultan hostiles.Sin embargo, en el caso del dominicano, esa capacidad parece venir acompa\u00f1ada de un componente adicional: una mezcla de ingenio, optimismo forzado y una creciente tolerancia a la incertidumbre.<\/p>\n<p>Ese \u201cextra\u201d se manifiesta de manera clara en la econom\u00eda familiar, en la forma en que se enfrentan las adversidades cotidianas y tambi\u00e9n en la manera en que se vive tanto la alegr\u00eda como el dolor.<\/p>\n<p>Resulta leg\u00edtimo preguntarse c\u00f3mo una familia de ingresos promedio puede adquirir una vivienda, tener un autom\u00f3vil, pagar un colegio privado, cubrir los servicios b\u00e1sicos, costear salidas recreativas e incluso realizar viajes al extranjero.<\/p>\n<p>La realidad es que muchas veces cuesta comprender cu\u00e1l es la f\u00f3rmula exacta que permite hacer rendir unos ingresos que, a simple vista, parecen insuficientes para sostener ese nivel de vida. Detr\u00e1s de esa aparente estabilidad se esconden, en muchos casos, sacrificios invisibles, deudas acumuladas y una administraci\u00f3n extrema de cada peso disponible.<\/p>\n<p>Se sabe que una gran parte de las familias dominicanas vive bajo un estr\u00e9s financiero permanente, marcado por la necesidad constante de tomar dinero prestado.<\/p>\n<p>Posteriormente, la carga de las deudas termina consumiendo una porci\u00f3n significativa de sus ingresos, debido a los elevados intereses bancarios y a las variadas formas de financiamiento informal.<\/p>\n<p>El ciclo de endeudarse para resolver el presente y comprometer el futuro se ha convertido en una pr\u00e1ctica casi normalizada dentro del funcionamiento de la econom\u00eda dom\u00e9stica.<\/p>\n<p>Si observamos el comportamiento de los salarios, el promedio mensual ronda los RD$20,000, y en las grandes empresas se acerca aproximadamente a los RD$35,000. Mientras tanto, el costo de la canasta b\u00e1sica, seg\u00fan cifras oficiales, supera los RD$41,000.<\/p>\n<p>La diferencia entre lo que se gana y lo que se necesita para cubrir las necesidades elementales deja al descubierto una brecha que explica gran parte de las tensiones sociales, familiares y personales que se viven a diario. Para muchos hogares, el salario no alcanza siquiera para cubrir lo esencial.<\/p>\n<p>Existe, adem\u00e1s, una amplia franja de la poblaci\u00f3n que permanece por debajo de esos promedios, sobreviviendo con ingresos a\u00fan m\u00e1s reducidos, insertos en condiciones laborales de informalidad, inestabilidad y escasa protecci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Para estos sectores, la supervivencia cotidiana no es una met\u00e1fora, sino una realidad concreta que se vive entre la incertidumbre del d\u00eda a d\u00eda y la necesidad urgente de resolver lo inmediato.<\/p>\n<p>Pero incluso en los estratos que se ubican por encima de ese promedio salarial, la situaci\u00f3n no est\u00e1 exenta de contradicciones.<\/p>\n<p>Quienes devengan ingresos entre RD$100,000 y RD$300,000, considerados elevados dentro de los par\u00e1metros nacionales, al realizar el cotejo de sus gastos descubren que esos ingresos tampoco resultan suficientes para sostener un estilo de vida que incluye compromisos financieros mayores, responsabilidades familiares ampliadas, cr\u00e9ditos hipotecarios, veh\u00edculos de alto costo, educaci\u00f3n privada, seguros y m\u00faltiples obligaciones sociales.<\/p>\n<p>El aumento del ingreso suele venir acompa\u00f1ado de un aumento proporcional \u2014y a veces desmedido\u2014 de los gastos.<\/p>\n<p>De este modo, se configura una paradoja persistente: se gana m\u00e1s, pero tambi\u00e9n se debe m\u00e1s, se gasta m\u00e1s y se vive bajo nuevas presiones econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>A mayor nivel de ingresos, mayores son tambi\u00e9n las exigencias de consumo, estatus y compromisos sociales. La l\u00f3gica del endeudamiento no distingue con claridad entre clases sociales; cambia de forma, pero sigue estando presente.Vivimos, en consecuencia, en una sociedad llena de \u201cmagos\u201d que hacen verdaderos malabarismos para sobrevivir dentro de las limitaciones de sus ingresos ordinarios.<\/p>\n<p>Hombres y mujeres que estiran los recursos, que combinan varios trabajos, que improvisan, que negocian, que postergan, que renuncian y, aun as\u00ed, logran mantener en pie una cierta apariencia de estabilidad frente a un entorno que, en lo econ\u00f3mico, rara vez da tregua.<\/p>\n<p>Por todo ello, los dominicanos debemos ser considerados como una de las poblaciones con mayor capacidad de ingenio, resistencia y adaptaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>No porque nos sobre lo material, sino precisamente porque hemos aprendido a enfrentar la escasez, a convivir con la desigualdad y a abrirnos paso en medio de profundas iniquidades estructurales. El arte de la supervivencia dominicana no es solo una habilidad econ\u00f3mica: es una actitud vital frente a la realidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Alejandro Santos Una caracter\u00edstica que identifica claramente a un dominicano es la manera en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2790,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-2789","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2789","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2789"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2789\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2791,"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2789\/revisions\/2791"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2790"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2789"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2789"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2789"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}