{"id":6623,"date":"2026-07-13T15:11:21","date_gmt":"2026-07-13T19:11:21","guid":{"rendered":"https:\/\/elviajero.com.do\/?p=6623"},"modified":"2026-07-13T15:11:30","modified_gmt":"2026-07-13T19:11:30","slug":"mi-carro-frankenstein","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/2026\/07\/13\/mi-carro-frankenstein\/","title":{"rendered":"Mi carro Frankenstein"},"content":{"rendered":"<p>Por <strong>Edwin DeLaCruz<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"mailto:edwindelacruzr@gmail.com\">edwindelacruzr@gmail.com<\/a><\/p>\n<p>Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirti\u00e9ndose en las mejores lecciones de vida. La m\u00eda tuvo como protagonista un autom\u00f3vil al que, con una mezcla de humor y resignaci\u00f3n, bautic\u00e9 como **mi carro Frankenstein**.<\/p>\n<p>Lo llamaba as\u00ed porque parec\u00eda ensamblado con piezas de diferentes veh\u00edculos. No era precisamente un autom\u00f3vil que despertara admiraci\u00f3n. Sin embargo, lleg\u00f3 a mis manos en el momento en que m\u00e1s lo necesitaba.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la ruptura de mi primer matrimonio perd\u00ed mucho m\u00e1s que una relaci\u00f3n. Tambi\u00e9n perd\u00ed estabilidad econ\u00f3mica, el veh\u00edculo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo despu\u00e9s, el empleo. De un d\u00eda para otro tuve que comenzar pr\u00e1cticamente desde cero.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreci\u00f3 un autom\u00f3vil viejo que ten\u00eda en Santiago. Lo acept\u00e9 sin pensarlo. No era el carro de mis sue\u00f1os, pero s\u00ed el que me permitir\u00eda salir nuevamente a buscar oportunidades.<\/p>\n<p>Con ese veh\u00edculo recorr\u00ed calles, asist\u00ed a entrevistas de trabajo y visit\u00e9 empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidar\u00e9 una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me pregunt\u00f3 qu\u00e9 veh\u00edculo conduc\u00eda.<\/p>\n<p>Al responder con sinceridad, su actitud cambi\u00f3 por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me hab\u00edan llevado hasta all\u00ed, decidi\u00f3 que aquel autom\u00f3vil hablaba m\u00e1s de m\u00ed que mi experiencia, mi preparaci\u00f3n y mis deseos de trabajar.<\/p>\n<p>Sal\u00ed de aquella oficina con una profunda sensaci\u00f3n de frustraci\u00f3n. Comprend\u00ed que muchas personas juzgan la vida de los dem\u00e1s por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento.<\/p>\n<p>Tiempo despu\u00e9s, un amigo me hizo otro comentario que tambi\u00e9n me marc\u00f3. Al verme en aquel veh\u00edculo, me dijo que no entend\u00eda c\u00f3mo pod\u00eda soportar andar en un carro as\u00ed despu\u00e9s de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar m\u00e1s las apariencias que las circunstancias.<\/p>\n<p>Afortunadamente, decid\u00ed no quedarme atrapado en esas opiniones. Continu\u00e9 buscando oportunidades, consegu\u00ed empleo, volv\u00ed a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo autom\u00f3vil por otros en mejores condiciones.<\/p>\n<p>Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento verg\u00fcenza. Siento gratitud. Aquel veh\u00edculo, que muchos habr\u00edan despreciado, fue el puente que me permiti\u00f3 reconstruir mi vida. Me ense\u00f1\u00f3 que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el autom\u00f3vil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee.<\/p>\n<p>Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detr\u00e1s de cada rostro, de cada veh\u00edculo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, p\u00e9rdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles.<\/p>\n<p>Todos podemos atravesar momentos dif\u00edciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinaci\u00f3n de seguir avanzando.<\/p>\n<p>Mi carro Frankenstein nunca fue un s\u00edmbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha.<\/p>\n<p>Sobre el autor<\/p>\n<p>Edwin de la Cruz es periodista y abogado con una trayectoria dedicada a la comunicaci\u00f3n y la promoci\u00f3n de la justicia social. Su trabajo combina la cobertura informativa con un profundo compromiso con los derechos humanos y la defensa de la dignidad de las personas.<\/p>\n<p>A lo largo de su carrera, Edwin ha mostrado un alto inter\u00e9s en la lucha por los derechos laborales y en visibilizar las causas sociales que fortalecen la equidad y la protecci\u00f3n de los m\u00e1s vulnerables. Su enfoque period\u00edstico busca generar conciencia, fomentar el respeto y promover un di\u00e1logo \u00e9tico en torno a temas de relevancia social y humana.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Edwin DeLaCruz edwindelacruzr@gmail.com Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirti\u00e9ndose en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":6624,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-6623","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6623","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6623"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6623\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6625,"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6623\/revisions\/6625"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6624"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6623"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6623"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elviajero.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6623"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}