La Dirección General de Migración deporto este miércoles a 353 ciudadanos haitianos en condición migratoria irregular, en una jornada que reflejó la continuidad de los operativos de control fronterizo impulsados por ese organismo.

El movimiento no fue aislado. Apenas el día anterior, otros 946 haitianos indocumentados habían sido apresados y posteriormente repatriados a su país de origen, en un flujo constante que mantiene activos los principales puntos de control en la línea divisoria entre ambas naciones.

Mientras los deportados de este miércoles fueron trasladados hacia el paso fronterizo de Elías Piña, los del martes fueron entregados a las autoridades haitianas en los controles de Dajabón, Pedernales y el propio Elías Piña.

Las operaciones, según explicó la DGM en una nota oficial, no se detuvieron pese a las inclemencias del tiempo.

Aunque las lluvias incidieron en las primeras horas del día, los equipos retomaron en la tarde los operativos de interdicción migratoria en distintos puntos del territorio nacional, evidenciando la determinación de las autoridades de sostener el ritmo de las acciones.

El despliegue se extendió a múltiples provincias, desde polos turísticos como La Altagracia y La Romana, hasta zonas del Cibao y nordeste como Santiago, Duarte y María Trinidad Sánchez. También se reportaron detenciones en San Pedro de Macorís, Sánchez Ramírez, Monseñor Nouel, La Vega, Hermanas Mirabal, Montecristi e Independencia, en un operativo de alcance nacional que pone de manifiesto la amplitud de la estrategia.

Estas acciones forman parte de la política de deportaciones masivas ordenada por el Gobierno en octubre de 2024, una medida que ha generado posiciones encontradas en la sociedad dominicana.

 Mientras algunos sectores y organizaciones han respaldado la iniciativa como un mecanismo necesario para el control migratorio y la seguridad nacional, grupos defensores de los derechos humanos han cuestionado su ejecución, advirtiendo sobre posibles vulneraciones a derechos fundamentales.

En medio de este escenario, la frontera continúa siendo un punto de alta sensibilidad, donde convergen factores humanitarios, económicos y de seguridad.

 Cada autobús que parte hacia los pasos fronterizos no solo transporta personas, sino también el reflejo de una realidad compleja que sigue marcando la relación entre dos naciones unidas por la geografía y separadas por profundas desigualdades.

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