Temporada ciclónica 2026: menos activa, pero con riesgos latentes

Santo Domingo.–República Dominicana

A pocas semanas del inicio oficial de la temporada de huracanes en el Atlántico, el panorama para el Caribe en 2026 se perfila “algo debajo del promedio”, según el más reciente pronóstico de la Universidad Estatal de Colorado (CSU). Sin embargo, lejos de ser motivo de confianza, los expertos advierten que la preparación ciudadana debe mantenerse como una prioridad innegociable.

El informe proyecta la formación de 13 tormentas con nombre, de las cuales seis alcanzarían categoría de huracán y apenas dos podrían convertirse en sistemas mayores, es decir, de categoría tres o superior.

Estas cifras se sitúan ligeramente por debajo del promedio histórico de 14 tormentas, siete huracanes y tres intensos, lo que sugiere una actividad moderada en la cuenca del Atlántico.

Aun así, la investigadora Delián Colón Burgos, coautora del pronóstico, insiste en que la reducción en el número de sistemas no elimina el peligro.

“La preparación no cambia. Siempre debe ser la misma, sin importar si la temporada es activa o no”, enfatizó, al tiempo que recordó que un menor número de tormentas no descarta impactos significativos en tierra.

El comportamiento de fenómenos climáticos globales será determinante este año. Actualmente, se registra una fase débil de La Niña, pero existe una alta probabilidad —estimada en un 80 %— de transición hacia un evento de El Niño durante el pico de la temporada ciclónica.

Este fenómeno tiende a generar vientos cortantes en la atmósfera superior, lo que dificulta la formación e intensificación de huracanes en el Atlántico.

A este escenario se suman condiciones mixtas en las temperaturas del océano: mientras el Atlántico tropical occidental presenta aguas más cálidas de lo normal, otras zonas del Atlántico tropical y subtropical muestran temperaturas ligeramente más frías.

Esta combinación ha inclinado el pronóstico hacia una temporada menos activa, aunque los expertos no descartan variaciones en los próximos meses.

Las probabilidades de impacto también reflejan una leve disminución. Para el Caribe, se estima en un 35 % la posibilidad de que un huracán mayor toque tierra, por debajo del promedio histórico de 47 %.

En tanto, la costa de Estados Unidos presenta un 32 %, con valores aún menores en regiones específicas como la costa este y el Golfo de México.

Pese a estas cifras, la historia reciente sirve como recordatorio de que la intensidad de un fenómeno no siempre define su impacto. Colón Burgos citó el caso del huracán Fiona, que, siendo categoría 1, provocó lluvias devastadoras en Puerto Rico, superando incluso registros de eventos más intensos.

“Los efectos asociados, como inundaciones y deslizamientos de tierra, pueden ser igual o más peligrosos que la categoría del ciclón”, subrayó.

El Caribe aún guarda en la memoria los estragos de la temporada pasada, cuando el huracán Melissa, de categoría 5, golpeó Jamaica dejando pérdidas millonarias y decenas de víctimas, a pesar de que el número total de sistemas no fue extraordinario.

Ante este contexto, los expertos reiteran la importancia de la prevención: almacenar agua y alimentos no perecederos, revisar planes familiares de emergencia y mantenerse informados a través de fuentes oficiales.

La temporada ciclónica se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre, un período en el que, más allá de las estadísticas, la vigilancia y la preparación siguen siendo la mejor defensañ

Fuente El Nuevo Dia

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