Dominicanos toman la Sexta Avenida de Nueva York en celebración de identidad y cultura

 

Por Rafael Castro, enviado especial de Viajero digital.com.do
Nueva York.–

La bandera tricolor, el merengue, la bachata y el orgullo de ser dominicano volvieron a adueñarse este domingo 9 de agosto de la Sexta Avenida de Manhattan, donde miles de dominicanos y miembros de otras comunidades participaron en la 44.ª edición del Desfile Nacional Dominicano de Nueva York, una de las principales manifestaciones culturales de la diáspora quisqueyana en Estados Unidos.

Bajo el lema “Dominicanos: Identidad y Cultura”, el tradicional desfile comenzó a las 11:00 de la mañana y recorrió la Sexta Avenida, desde la calle 37 hasta la calle 55, en el corazón de Midtown Manhattan. La organización informó que más de 10,000 participantes, entre comparsas, agrupaciones musicales, bailarines, carrozas y organizaciones comunitarias, formaron parte de la parada.

A lo largo de la avenida se concentraron cientos de miles de espectadores para disfrutar de una jornada marcada por los colores patrios, la música y las expresiones culturales dominicanas. Las autoridades de Nueva York habían previsto una asistencia superior a 400,000 personas, mientras que el desfile se desarrolló bajo un dispositivo de seguridad reforzado.

La celebración tuvo como Gran Mariscal al doctor Ramón Tallaj, fundador y presidente de SOMOS Community Care, mientras que el comunicador Frederick “El Pachá” Martínez fue distinguido como Rey del Desfile.

Asimismo, Goya Foods recibió el Premio Legado 2026, en reconocimiento a sus 90 años de trayectoria y a su respaldo a diferentes comunidades de Estados Unidos.

El presidente de la organización del desfile, Manny Sáez, destacó que el lema de este año busca reivindicar la identidad, las tradiciones y los aportes de los dominicanos a la sociedad estadounidense, al tiempo que procura que las nuevas generaciones mantengan vivo el vínculo con sus raíces.

La jornada también sirvió para reconocer a numerosas personalidades y representantes comunitarios, entre ellos monseñor Kevin Sullivan, Wanda Negrón, Anthony Peña, Edwin Guzmán, Belkis Lora, Michelle Lewis, Yoselin Genao-Estrella, Dinorah Claudio, Sydney Valerio, Roberto Rojas, Aydee Trimino, Ho Chi Domínguez —conocido como Jochy Jochy—, Tiaris Cabrera, Natalie L. Ramones, Lizbel Ortiz, Kelvin A. Morel, María Terrero, Melkis Díaz, Jefferson Cuevas y Marta Garcés Lorenzo, conocida artísticamente como Martha Candela.

Una celebración que también educa

Más allá de la música, los bailes y el ambiente festivo, el Desfile Nacional Dominicano se ha convertido en una plataforma de apoyo educativo y desarrollo comunitario.

Desde 2015, la organización ha destinado cerca de un millón de dólares en becas y ha apoyado financieramente a más de 200 estudiantes de ascendencia dominicana, residentes en distintos estados de Estados Unidos.

De esta manera, el desfile ha dejado de ser solamente una gran manifestación cultural para convertirse también en un instrumento de reconocimiento, educación y movilidad social para las nuevas generaciones de dominicanos nacidos o establecidos en Estados Unidos.

Una tradición que nació en Washington Heights

La historia del Desfile Nacional Dominicano se remonta a 1982, cuando la comunidad dominicana de Nueva York comenzó a organizar actividades culturales y conciertos en Washington Heights para celebrar sus raíces y mantener vivo el vínculo con la República Dominicana.

Con el crecimiento de la comunidad y de la propia celebración, el evento se trasladó posteriormente a la Sexta Avenida, donde terminó convirtiéndose en una de las grandes citas culturales del calendario neoyorquino.

Durante más de cuatro décadas, la parada ha servido como punto de encuentro para distintas generaciones de dominicanos, desde los inmigrantes que llegaron a Nueva York en décadas pasadas hasta sus hijos, nietos y nuevas generaciones nacidas en territorio estadounidense.

Hoy la comunidad dominicana tiene una presencia significativa no solo en Manhattan y el Bronx, sino también en Brooklyn, Queens, Staten Island y en numerosos municipios de Nueva Jersey, Connecticut y otros estados del país.

Seguridad reforzada

La edición de este año estuvo acompañada por un amplio operativo de seguridad preparado por las autoridades de la ciudad.

La Policía de Nueva York (NYPD) y los organizadores establecieron controles para los participantes y limitaron el acceso a la ruta exclusivamente a contingentes previamente registrados. Para marchar era obligatorio pertenecer a un grupo autorizado y portar la correspondiente pulsera de seguridad.

Las autoridades municipales anunciaron además un dispositivo reforzado con mayor presencia policial, barreras de seguridad y vigilancia adicional, con el objetivo de garantizar que la multitudinaria celebración transcurriera de manera ordenada.

Los grupos participantes comenzaron a concentrarse desde las 8:00 de la mañana en las calles designadas para la formación del desfile, antes de incorporarse a la Sexta Avenida para iniciar el recorrido a las 11:00.

La política también estuvo presente

Como ocurre cada año, la celebración cultural tuvo también una importante dimensión comunitaria y política.

Entre las figuras públicas presentes estuvo el congresista dominicano Adriano Espaillat, uno de los principales representantes de la comunidad dominicana en Washington, quien ha promovido iniciativas destinadas a reconocer y preservar la herencia dominicana en Estados Unidos.

También participaron autoridades locales y estatales. La jornada estuvo marcada, entre otros aspectos, por la presencia del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y la gobernadora del estado, Kathy Hochul, en medio de la atención política que genera la creciente influencia electoral de la comunidad dominicana.

Una comunidad que sigue creciendo

La celebración de este domingo volvió a poner de manifiesto el peso social, económico y cultural alcanzado por los dominicanos en Estados Unidos.

Nueva York continúa siendo uno de los principales centros de la diáspora dominicana y la Sexta Avenida se transforma cada segundo domingo de agosto en una especie de gran avenida de Quisqueya, donde confluyen generaciones de inmigrantes y descendientes que encuentran en el desfile una oportunidad para reafirmar sus raíces.

Con banderas dominicanas ondeando a lo largo de Manhattan, carrozas, música, bailes y expresiones artísticas, la 44.ª edición del Desfile Nacional Dominicano volvió a convertir este domingo a Nueva York en escenario de una celebración que trasciende el entretenimiento.

Es, sobre todo, una demostración de identidad.

Una identidad que los dominicanos llevan consigo más allá de las fronteras y que, cada agosto, encuentran en la Sexta Avenida el lugar perfecto para gritar con orgullo: ¡Dominicanos, aquí estamos!

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