Rafael Castro 17 de noviembre 2025
Santo Domingo.–
La Dirección General de Migración (DGM) afirmó que el fallecimiento del recién nacido ocurrido en el Centro de Procesamiento Migratorio de Haina no estuvo relacionado con falta de atención médica, y aseguró que en esa sede se brinda asistencia sanitaria permanente a todas las personas retenidas.
La institución explicó que en sus centros operan dispensarios equipados y atendidos por médicos, psicólogos clínicos y personal de salud, quienes trabajan bajo la supervisión de la Dirección Médica de Migración.
Este equipo se encarga de realizar evaluaciones físicas iniciales, registrar cualquier urgencia y dar seguimiento a afecciones comunes o patologías preexistentes durante el tiempo que los ciudadanos permanecen en custodia.
El caso, según detalló la DGM, se originó luego de que Melisa Jean Baptiste, de nacionalidad haitiana, fuera dada de alta en el Hospital Nuestra Señora de Regla, en Peravia, tras dar a luz. Debido a su estatus migratorio irregular, fue entregada al personal de Migración.
Durante la entrevista, la joven informó que el padre del bebé es dominicano, razón por la cual fue trasladada al centro de Haina para verificar la información y activar el protocolo correspondiente a casos de reunificación familiar.
La DGM indicó que la madre y el niño ingresaron al centro a la 1:45 de la tarde del viernes 14 de noviembre, y que ambos fueron evaluados inmediatamente por el personal médico, sin que se detectaran signos de alerta.
No obstante, alrededor de las 3:00 de la madrugada del sábado, Melisa alertó al personal de vigilancia de que su hijo, tras ser amamantado, presentó hipo, dificultad respiratoria y pérdida de tono muscular, hasta dejar de respirar.
La agente de turno la asistió de inmediato y la acompañó al dispensario, donde el bebé ya no mostraba signos vitales.
El personal sanitario inició maniobras básicas de reanimación y dispuso su traslado en una ambulancia del 9-1-1 al Hospital Juan Pablo Pina.
Durante el trayecto se aplicaron maniobras avanzadas, logrando una saturación de 69% y una frecuencia cardíaca de unos 50 latidos por minuto, aunque sin lograr restablecer sus funciones vitales.
La institución agregó que, tras la tragedia, Melisa comenzó a mostrar señales de depresión posparto, que se intensificaron debido a la pérdida repentina del recién nacido.
El equipo médico la clasificó como paciente en “riesgo de depresión posparto” y recomendó seguimiento psicológico, acompañamiento emocional permanente y observación clínica. Actualmente permanece ingresada en el Hospital Juan Pablo Pina.
La DGM informó que el padre del bebé fue debidamente notificado y recibió todos los detalles sobre lo sucedido. También la Embajada de Haití fue puesta al tanto del caso, y sus representantes tuvieron acceso a las grabaciones de videovigilancia del centro.
Finalmente, la institución reiteró su compromiso con la transparencia, así como con el estricto cumplimiento de las normas nacionales e internacionales que garantizan los derechos de las personas migrantes, especialmente aquellas en situaciones de mayor vulnerabilidad, como embarazadas, menores y madres recientes.

