Moscú, 1 de enero 2026
El Gobierno de Rusia informó este jueves que entregó a Estados Unidos supuestas pruebas relacionadas con un presunto intento de ataque atribuido a Ucrania contra una residencia del presidente ruso, Vladimir Putin, ubicada en la región de Nóvgorod, en el noroeste del país.
El anuncio se produce en un contexto de contactos y negociaciones orientadas a un posible alto el fuego en el conflicto entre Moscú y Kiev.
De acuerdo con un comunicado del Ministerio de Defensa ruso, los materiales entregados incluyen “datos de ruta descifrados y el controlador del dron ucraniano” que, según la versión oficial, fue derribado durante la noche del 29 de diciembre de 2025.
La documentación habría sido remitida a “un representante de la oficina del agregado militar” de la Embajada de Estados Unidos en Moscú, como parte de un intercambio de información que Rusia considera relevante por la gravedad del incidente.
Las autoridades rusas sostienen que el objetivo del aparato no tripulado era una residencia vinculada al jefe del Kremlin, lo que, a su juicio, eleva el alcance del episodio más allá de un hecho militar puntual.
En ese sentido, el Kremlin aseguró que el supuesto intento de ataque no constituye únicamente una agresión contra el presidente Putin, sino que también afecta directamente a su homólogo estadounidense, Donald Trump, y a los “esfuerzos” que este último estaría realizando para impulsar una salida negociada a la invasión rusa de Ucrania.
“Este tipo de acciones imprudentes no quedarán sin respuesta”, advirtieron previamente portavoces rusos, subrayando que Moscú se reserva el derecho de reaccionar ante lo que califica como provocaciones que ponen en riesgo la estabilidad regional y los intentos diplomáticos en curso.
La retórica refuerza la narrativa del Kremlin de que los ataques con drones —cada vez más frecuentes en distintas regiones rusas— buscan sabotear cualquier avance hacia un entendimiento político.
Hasta el momento, no se ha informado de una reacción oficial por parte del Gobierno de Estados Unidos sobre la recepción o evaluación de los materiales entregados, ni de un pronunciamiento de Ucrania respecto a las acusaciones.
El episodio añade un nuevo elemento de tensión en un escenario ya marcado por la desconfianza mutua, mientras las partes mantienen posiciones enfrentadas tanto en el terreno militar como en el diplomático.

