Rafael Castro | 06 de abril de 2026
Santo Domingo, RD
Cientos de vacacionistas iniciaron este lunes su regreso masivo hacia Estados Unidos y otros destinos desde el Aeropuerto Internacional de Las Américas José Francisco Peña Gómez, tras concluir el periodo de la Semana Santa.
Desde tempranas horas de la mañana, la terminal aeroportuaria se convirtió en un hervidero humano. Familias completas acompañaban a sus parientes hasta las puertas de embarque, prolongando despedidas que, aunque rutinarias para muchos, no dejaban de estar cargadas de emoción.
El sonido constante de anuncios de vuelos y el rodar de equipajes sobre el piso pulido componían la banda sonora de un día en el que el retorno fue protagonista.
Las aerolíneas que operan rutas entre República Dominicana y ciudades estadounidenses reportaron salidas a plena capacidad.

Cada asiento ocupado evidenciaba la alta demanda de viajeros que, tras aprovechar el asueto de la Semana Mayor en suelo dominicano, emprendían el regreso a sus lugares de residencia.
Nueva York, Nueva Jersey, Boston, Newark, Miami y Orlando figuraban entre los destinos con mayor flujo, en una dinámica que se repite cada año pero que no pierde intensidad.
De acuerdo con las proyecciones manejadas por Aeropuertos Dominicanos XXI (Aerodom), solo por esta terminal se movilizaron más de 110 mil pasajeros llegados desde distintas ciudades de Estados Unidos durante el periodo de Semana Santa.
A esta cifra se sumaba la estimación de más de 40 mil viajeros que ingresaron al país, motivados por el deseo de reencontrarse con sus familias o disfrutar de los tradicionales días de recogimiento y descanso.
El lunes posterior al asueto suele ser, históricamente, uno de los días de mayor presión operativa para las terminales aéreas del país, y este año no fue la excepción.
Filas organizadas, personal reforzado y un constante flujo de usuarios definieron la jornada. Sin embargo, más allá de la logística, lo que predominó fue la sensación de cierre: el fin de unos días que para muchos representaron un respiro emocional y espiritual.
Entre risas que se apagaban en el último abrazo y promesas de pronto reencuentro, el aeropuerto volvió a ser escenario de historias breves pero intensas.
Historias de quienes llegaron buscando sol, familia o tradición, y que ahora parten con la nostalgia a cuestas y la certeza de que, en algún próximo feriado, repetirán el viaje de regreso a casa.
Así, entre despegues continuos y salas de espera colmadas, la República Dominicana despide otra Semana Santa marcada por la movilidad, el reencuentro y el inevitable retorno.


