Autogate en el AILA: una tecnología que sigue desaprovechada por los viajeros dominicanos

 Rafael Castro 24 de agosto 2026

 Las Américas, Santo Domingo

A pesar de que lleva más de una década funcionando y de que fue concebido precisamente para reducir las filas y agilizar el proceso de entrada y salida del país, el sistema de control migratorio automatizado Autogate continúa siendo poco utilizado por una parte importante de los pasajeros dominicanos que transitan por el Aeropuerto Internacional de Las Américas, José Francisco Peña Gómez (AILA).

La escena se repite con frecuencia en los salones de Migración de las principales terminales aéreas del país: mientras las filas frente a los inspectores avanzan lentamente y los pasajeros esperan su turno para presentar sus documentos, varias de las máquinas automatizadas permanecen prácticamente vacías, disponibles para realizar en pocos minutos un procedimiento que tradicionalmente puede tomar mucho más tiempo.

El Servicio de Control Migratorio Automatizado (Autogate) fue inaugurado por la Dirección General de Migración (DGM) el 4 de mayo de 2016, durante un acto celebrado en el propio Aeropuerto Internacional de Las Américas .José Francisco Peña Gómez.

Desde su puesta en funcionamiento, la finalidad ha sido clara: permitir que los ciudadanos dominicanos mayores de edad puedan realizar el control migratorio mediante tecnología biométrica, sin necesidad de pasar por el procedimiento tradicional frente a un inspector.

De acuerdo con la propia Dirección General de Migración, el sistema fue diseñado para agilizar el chequeo del pasaporte y la identificación del viajero mediante sus datos biométricos, huellas dactilares y fotografía.

Una tecnología que todavía genera temor

Sin embargo, pese al tiempo transcurrido desde su implementación, todavía existe entre muchos pasajeros cierta resistencia a utilizar las máquinas.

Algunos viajeros desconocen cómo funciona el procedimiento; otros sienten temor de que el sistema pueda presentar alguna dificultad con sus documentos, mientras que una parte simplemente prefiere continuar utilizando el método tradicional porque considera que es más seguro tratar directamente con un inspector de Migración.

Esa percepción contrasta con la naturaleza del sistema, que precisamente fue creado para ofrecer mayor rapidez y seguridad en el proceso migratorio.

La DGM ha reiterado en distintas ocasiones que Autogate es un servicio destinado a facilitar el tránsito de los ciudadanos dominicanos, y que su utilización permite reducir las esperas ante los inspectores.

De hecho, desde sus primeros meses de funcionamiento la institución comenzó a promover el registro de los viajeros. Para junio de 2016, más de 20,000 pasajeros ya se habían inscrito, mientras la DGM explicaba que quienes no quisieran utilizarlo podían continuar empleando el mecanismo tradicional.

El sistema está disponible para entrada y salida

Uno de los aspectos que debería ser mejor conocido por los pasajeros es que el Autogate no está destinado exclusivamente a quienes salen del territorio dominicano.

El sistema puede utilizarse tanto para entrar como para salir del país, siempre que el viajero cumpla con las condiciones establecidas por Migración.

Actualmente, el Portal Único de Servicios del Gobierno Dominicano describe el Autogate como un sistema de chequeo automatizado de paso rápido para ciudadanos dominicanos que entran y salen por los aeropuertos Internacional de Las Américas y del Cibao, con el objetivo de reducir el tiempo de revisión del pasaporte y evitar largas filas frente a los inspectores.

Asimismo, la información oficial del AILA señala que los dominicanos mayores de 18 años pueden optar por el servicio biométrico de control de pasaporte. El registro puede realizarse gratuitamente y, una vez completado, el viajero puede utilizar el beneficio cada vez que viaje.

Las máquinas, frente a las filas

La contradicción resulta evidente en determinados momentos de alta demanda.

Mientras decenas de viajeros permanecen en las filas tradicionales para entregar su pasaporte y esperar la revisión de un oficial, las máquinas del sistema automatizado permanecen disponibles.

Para un pasajero que conoce el procedimiento, la diferencia puede representar un considerable ahorro de tiempo.

El viajero registrado solamente debe dirigirse al área correspondiente, colocar su pasaporte donde indica el equipo y seguir las instrucciones del sistema para completar la identificación biométrica.

La tecnología se encarga entonces de realizar las verificaciones correspondientes y permitir el paso del pasajero una vez concluido el proceso.

El propósito original era precisamente evitar que los viajeros tuvieran que permanecer largos períodos esperando frente a los puestos convencionales.

Cuando fue inaugurado en 2016, Migración explicó que el sistema permitiría realizar el proceso de chequeo sin la intervención directa de un inspector, contribuyendo a reducir las filas y agilizar el movimiento de los pasajeros.

Una campaña de orientación sería necesaria

Ante esta situación, se hace necesario que la Dirección General de Migración, conjuntamente con las autoridades aeroportuarias, fortalezca una campaña permanente de información y orientación dirigida a los viajeros dominicanos.

No se trata únicamente de instalar equipos tecnológicos, sino de explicar al usuario cómo funcionan, quiénes pueden utilizarlos, dónde registrarse, cuáles documentos debe presentar y cuáles pasos debe seguir al momento de encontrarse frente a una de las máquinas.

Muchos pasajeros podrían estar dejando de utilizar el sistema sencillamente porque no han recibido una explicación suficientemente clara.

Una campaña educativa en los salones de Migración, mediante pantallas, letreros visibles, personal de orientación y mensajes por los medios de comunicación, podría contribuir considerablemente a incrementar el número de usuarios.

También sería conveniente colocar empleados de Migración en las áreas de acceso al Autogate durante los períodos de mayor movimiento, para que orienten a quienes todavía muestran dudas o temor.

Una herramienta para descongestionar el AILA

El tema cobra especial importancia en un aeropuerto como el de Las Américas, que maneja diariamente un importante volumen de pasajeros dominicanos y extranjeros.

Cada minuto que un viajero permanece en una fila representa una presión adicional sobre los salones de Migración, particularmente durante las horas de llegada simultánea de varios vuelos internacionales.

La utilización masiva de los sistemas automatizados permitiría distribuir mejor el flujo de pasajeros y reducir la presión sobre los puestos tradicionales.

La propia DGM ha invitado en diferentes ocasiones a los ciudadanos a utilizar el Autogate para lograr que el proceso migratorio sea más ágil, confiable y oportuno. En marzo de 2023, por ejemplo, el organismo volvió a llamar a los ciudadanos a utilizar este servicio en Las Américas y Santiago.

La tecnología ya existe; falta utilizarla

El desafío, por tanto, no parece estar solamente en disponer de equipos modernos, sino en conseguir que los viajeros los utilicen.

El Autogate lleva funcionando desde mayo de 2016, por lo que ya no puede considerarse una tecnología nueva o experimental. Su presencia en el AILA forma parte de los esfuerzos realizados durante años para modernizar los controles migratorios del país.

La experiencia demuestra, además, que la resistencia inicial de los pasajeros puede reducirse cuando reciben información y asistencia adecuada.

Por ello, las autoridades deberían aprovechar las propias áreas de Migración para desarrollar una campaña educativa permanente bajo mensajes sencillos como: “Evite las filas, utilice Autogate”, “Regístrese una sola vez y agilice sus viajes” o “Entrada y salida más rápida para dominicanos”.

La iniciativa también debería explicar que el servicio es voluntario y que el pasajero que no desee utilizarlo puede continuar pasando por el sistema tradicional.

Un cambio de cultura entre los viajeros

Más que un problema de tecnología, el uso limitado del Autogate parece estar relacionado con una cuestión de cultura y familiaridad del usuario con los procesos digitales.

El viajero dominicano se ha acostumbrado durante décadas a entregar su pasaporte a un funcionario y esperar la revisión correspondiente. Cambiar ese hábito requiere tiempo, pero también orientación.

Las autoridades aeroportuarias tienen ante sí una oportunidad para convertir el Autogate en una herramienta mucho más utilizada y, con ello, contribuir a descongestionar los salones de Migración.

Mientras tanto, resulta paradójico observar en el AILA a pasajeros que esperan durante largos períodos para ser atendidos por un inspector, mientras a pocos pasos permanecen disponibles las máquinas creadas precisamente para evitar esas esperas.

La tecnología está allí. El servicio está disponible. El procedimiento es voluntario y está diseñado para los ciudadanos dominicanos mayores de edad. Lo que parece faltar es una mayor campaña de información que permita vencer la desconfianza, el desconocimiento y el temor.

Después de más de diez años de su puesta en funcionamiento, el reto para las autoridades no debería ser solamente mantener operativos los equipos, sino lograr que los viajeros conozcan sus ventajas y se sientan suficientemente seguros para utilizarlos.

En definitiva, si el objetivo es construir un aeropuerto más moderno, rápido y eficiente, el Autogate no puede continuar siendo una tecnología desconocida o subutilizada. La modernización de los controles migratorios solamente alcanza su verdadero propósito cuando el pasajero conoce el sistema, confía en él y decide utilizarlo.

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