Amazon Prime Air dejó de volar a RD por falta de carga y cuestionan apoyo oficial

9 de septiembre de 2026
Santo Domingo, RD.

La operación de carga aérea vinculada a Amazon Prime Air que comenzó a funcionar en República Dominicana en septiembre de 2025 terminó apenas cuatro meses después, luego de que el volumen de mercancías movilizado desde el país no alcanzara los niveles necesarios para garantizar la rentabilidad y permanencia de la ruta.

El último vuelo se produjo en enero de 2026, poniendo fin a una operación que había generado expectativas en el sector aeronáutico y logístico nacional, debido a que la presencia de aeronaves identificadas con la marca Prime Air era vista como una oportunidad para fortalecer la posición de República Dominicana como plataforma de distribución de mercancías hacia otros mercados.

De acuerdo con Luis José López Mena, vocero de Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (AERODOM), la decisión de suspender los vuelos estuvo directamente relacionada con la falta de suficiente demanda de carga. La operación no logró reunir el volumen de mercancías que permitiera sostener económicamente los vuelos desde el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA).

Un elemento importante es que, aunque las aeronaves utilizadas llevaban la identificación de Prime Air, la operación en territorio dominicano no era manejada directamente por Amazon. Según la explicación ofrecida por AERODOM, el servicio estaba vinculado a ALK Global Logistics, empresa que había contratado capacidad aérea de Amazon para transportar mercancías.

Ante el comportamiento de la demanda, la operación fue finalmente trasladada hacia otro aeropuerto fuera de República Dominicana, dejando al país sin un servicio que apenas había comenzado a establecerse y que, por su vinculación con una de las principales plataformas de comercio electrónico del mundo, representaba una posibilidad de crecimiento para el movimiento de carga aérea.

Faltó una gestión más activa

La salida de Amazon Prime Air también abre un debate sobre el papel que desempeñaron las autoridades dominicanas para intentar preservar una operación que, aunque enfrentaba dificultades comerciales, podía tener importancia estratégica para el desarrollo del transporte aéreo de mercancías.

En sectores vinculados a la actividad aeroportuaria y logística existe la percepción de que el rol de las autoridades dominicanas no fue lo suficientemente activo para acompañar la operación y buscar alternativas que contribuyeran a incrementar el volumen de carga.

El principal cuestionamiento es que, una vez conocida la dificultad para alcanzar la cantidad de mercancías requerida, faltó apoyo institucional para procurar que el vuelo se mantuviera en República Dominicana, mediante una mayor coordinación entre las autoridades responsables de Aduanas, comercio exterior, logística, aviación civil y los operadores privados.

La permanencia de una operación de este tipo no depende exclusivamente de la disponibilidad de infraestructura aeroportuaria. También requiere generar condiciones que permitan atraer carga, facilitar los procesos de importación y exportación, reducir tiempos operativos y promover entre los sectores productivos nacionales el uso de los servicios de transporte aéreo.

Por ello, la suspensión de Prime Air plantea interrogantes sobre si se agotaron todas las posibilidades para estimular la carga y evitar que la ruta terminara siendo trasladada a otro destino.

Aduanas y el movimiento de mercancías

Dentro de este escenario también surgen cuestionamientos sobre el papel de la Dirección General de Aduanas (DGA), encabezada por Nelson Arroyo, y sobre las gestiones que pudieron impulsarse desde esa institución para facilitar y estimular el crecimiento de la operación.

No se trata únicamente de agilizar el despacho de mercancías, sino de establecer mecanismos de coordinación con las empresas logísticas, los operadores aeroportuarios, las líneas aéreas y los grandes actores del comercio electrónico para identificar las dificultades que impedían aumentar el volumen de carga.

La experiencia de Prime Air demuestra que disponer de un aeropuerto con capacidad para manejar carga aérea no garantiza por sí solo la permanencia de este tipo de operaciones. Es necesario que exista una estrategia nacional dirigida a captar y consolidar volúmenes de mercancías que hagan atractivas las rutas para los operadores.

En ese sentido, la salida de Prime Air representa una oportunidad perdida para República Dominicana, particularmente en momentos en que el país procura consolidarse como un centro logístico y de distribución para el Caribe y Centroamérica.

Una operación que pudo tener mayor alcance

Cuando comenzaron los vuelos en septiembre de 2025, la presencia de Prime Air en AILA fue interpretada como una señal del creciente interés por República Dominicana como punto de conexión para el transporte de mercancías relacionadas con el comercio electrónico.

Sin embargo, la falta de carga suficiente terminó imponiéndose sobre las expectativas iniciales.

El caso deja además una lección para las autoridades y el sector privado: la llegada de una operación aérea debe estar acompañada de una estrategia para garantizar su sostenibilidad.

La infraestructura aeroportuaria dominicana ha experimentado importantes inversiones y el país cuenta con una posición geográfica privilegiada. No obstante, para convertir esas ventajas en operaciones permanentes se necesita una política más agresiva de captación de carga y de acompañamiento a las empresas que deciden establecer nuevas rutas.

La salida de Amazon Prime Air no significa que el país haya perdido su potencial como centro de carga aérea, pero sí evidencia que la falta de coordinación y apoyo para generar mayores volúmenes de mercancías puede provocar que operaciones consideradas estratégicas terminen migrando hacia otros mercados.

El desafío ahora es evitar que una experiencia similar vuelva a repetirse y que, cuando una empresa internacional apueste por establecer una operación en territorio dominicano, las autoridades y el sector privado actúen de manera coordinada para crear las condiciones que permitan mantenerla y expandirla.

Más que la suspensión de unos vuelos, el caso Prime Air deja sobre la mesa una pregunta de mayor alcance: ¿está República Dominicana haciendo todo lo necesario para conservar y desarrollar las operaciones de carga aérea que pueden contribuir a convertir al país en un verdadero centro logístico regional?

 

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