Por Rafael Castro
BOCA CHICA, RD.–
Con la preocupación de ver desaparecer el fruto de años de esfuerzo y sacrificio, comerciantes establecidos en el Malecón de Andrés, en el municipio de Boca Chica, denunciaron que la lentitud de los trabajos que ejecuta el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA) está llevando sus negocios a una situación económica crítica, debido a la drástica disminución de las ventas y las dificultades de acceso a sus establecimientos.
Los propietarios de negocios aseguran que el cierre de las principales calles, sin la habilitación de rutas alternativas adecuadas para facilitar el tránsito de clientes y visitantes, ha provocado una considerable reducción del movimiento comercial en una zona donde numerosos establecimientos dependen de la circulación diaria de personas para mantenerse operativos.
Advirtieron que, de prolongarse esta situación sin que las autoridades adopten medidas correctivas, muchos comerciantes podrían verse obligados a cerrar sus puertas, con las consecuentes pérdidas de empleos y el deterioro de la economía de decenas de familias que dependen directamente de esas actividades.
La situación mantiene en estado de preocupación a los afectados, quienes sostienen que, aunque reconocen la importancia de las obras de infraestructura para el desarrollo del municipio, la forma en que se ejecutan debe tomar en cuenta las necesidades de los negocios que permanecen en las áreas intervenidas.
Ventas desplomadas y temor al cierre de negocios
Los comerciantes explicaron que las dificultades para acceder al Malecón de Andrés han reducido las posibilidades de que los consumidores lleguen con facilidad a comprar productos, consumir alimentos o utilizar los servicios que ofrecen los establecimientos de la zona.
Según sus denuncias, el problema se agrava por la falta de vías provisionales que permitan mantener la circulación de vehículos y peatones durante el desarrollo de los trabajos, situación que, aseguran, está comprometiendo la estabilidad económica de sus negocios.
La incertidumbre también gira en torno al tiempo que tomarán las labores y a la ausencia de información suficientemente clara sobre el cronograma de ejecución, aspectos que consideran fundamentales para organizar sus actividades y calcular cuánto tiempo deberán soportar las pérdidas.
«No podemos esperar a que los negocios quiebren para buscar una solución», es el reclamo que resume la preocupación de los comerciantes, quienes esperan que las instituciones responsables atiendan sus planteamientos antes de que la crisis provoque consecuencias irreversibles.
Piden agilizar los trabajos y habilitar rutas provisionales
Ante el panorama que describen, los comerciantes hicieron un llamado a INAPA y a las demás autoridades competentes para que revisen el ritmo de ejecución de la obra, ofrezcan información precisa sobre las etapas pendientes y establezcan mecanismos que permitan mantener el acceso a los establecimientos.
Entre las medidas que proponen figuran la habilitación de rutas provisionales, la colocación de señales visibles para orientar a conductores y peatones, la coordinación de los cierres de calles por etapas y la agilización de las labores, siempre que las condiciones técnicas y de seguridad lo permitan.
Consideran que estas acciones contribuirían a reducir las dificultades que enfrentan los clientes para llegar a los negocios y permitirían mantener, aunque sea parcialmente, el movimiento comercial mientras continúan los trabajos.
Asimismo, entienden que una comunicación más efectiva entre las autoridades responsables de la obra y los comerciantes ayudaría a disminuir la incertidumbre y a encontrar soluciones prácticas que beneficien tanto a los residentes como a quienes desarrollan actividades económicas en el sector.
Desarrollo de Boca Chica sin sacrificar el comercio
Los afectados insistieron en que sus reclamos no buscan detener las obras ni obstaculizar los proyectos de infraestructura que necesita Boca Chica, sino lograr que su ejecución se realice de manera organizada y con medidas que protejan las fuentes de empleo y el sustento de las familias.
A su juicio, la modernización de los servicios públicos debe ir acompañada de una planificación que tome en cuenta el impacto de las intervenciones sobre los pequeños y medianos negocios, especialmente aquellos que dependen del flujo constante de clientes para cubrir sus gastos operativos.
Advirtieron que el cierre prolongado de las vías y la reducción de las ventas pueden desencadenar una cadena de dificultades económicas, entre ellas el incumplimiento de compromisos financieros, la pérdida de empleos y la eventual desaparición de establecimientos que durante años han contribuido a la actividad comercial de Andrés.
Mientras continúan los trabajos, los comerciantes esperan una respuesta concreta de INAPA y de las autoridades municipales, así como la adopción de medidas inmediatas que permitan recuperar el acceso a la zona y evitar que la situación económica de los negocios siga deteriorándose.
Para los afectados, el desafío consiste en encontrar un punto de equilibrio entre la ejecución de una obra necesaria para la comunidad y la protección de quienes, desde sus establecimientos, sostienen parte importante de la economía local.
La advertencia es clara: si no se adoptan soluciones oportunas, el costo de los trabajos podría traducirse, para numerosos comerciantes, en la pérdida de sus negocios y de la principal fuente de ingresos de sus familias.
