Estados Unidos destacó este viernes el traslado aéreo de más de 600 toneladas de equipos prioritarios desde Bangladesh para reforzar a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) en Haití, en una operación internacional respaldada por Alemania que busca fortalecer la capacidad de respuesta frente a los grupos armados que operan en el país caribeño.
El subsecretario de Estado estadounidense para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, agradeció públicamente al Gobierno alemán por sus contribuciones a la misión internacional, según expresó en un mensaje publicado en su cuenta oficial de X.
«Agradecemos al Gobierno alemán sus generosas contribuciones a la Fuerza de Supresión de Pandillas en Haití», señaló el funcionario estadounidense.
Segura explicó que el puente aéreo para transportar más de 600 toneladas de equipos prioritarios desde Bangladesh permitirá reforzar las operaciones de seguridad y contribuir a los esfuerzos conjuntos para restablecer la estabilidad en Haití.
El respaldo alemán forma parte de los esfuerzos para superar las dificultades de transporte que han retrasado el despliegue de efectivos y materiales desde distintos países hacia Haití.
El pasado 19 de octubre, la subsecretaria general de Naciones Unidas y jefa de la Oficina de Apoyo de la ONU en Haití (UNSOH), Daniela Kroslak, confirmó ante el Consejo de Seguridad que Alemania y Bélgica habían contribuido a operaciones estratégicas de transporte aéreo para facilitar el despliegue de la misión.
La funcionaria también agradeció a Estados Unidos su cooperación en la movilización de efectivos y a República Dominicana su apoyo para facilitar las operaciones logísticas.
Kroslak explicó que Naciones Unidas había conseguido reducir costos mediante la coordinación de vuelos internacionales, incluido el aprovechamiento de capacidad disponible en aeronaves utilizadas para transportar personal desde Asia hacia Puerto Príncipe.
Como ejemplo, señaló que una operación coordinada para trasladar un grupo adelantado de Bangladesh mediante una escala en Sri Lanka permitió evitar el gasto de más de un millón de dólares en un vuelo chárter adicional.
La participación de Bangladesh resulta especialmente importante para la ampliación de la Fuerza de Supresión de Pandillas.

El 15 de octubre, un primer grupo de 50 militares bangladesíes partió hacia Haití para preparar la llegada de nuevos contingentes y coordinar las necesidades operativas y logísticas.
El despliegue forma parte de una contribución anunciada de aproximadamente 1,600 integrantes de las fuerzas militares y policiales de Bangladesh, cuya incorporación se ha organizado por etapas.
Durante su intervención ante el Consejo de Seguridad, Kroslak informó que la fuerza internacional había duplicado aproximadamente su personal desplegado desde julio, cuando contaba con poco más de 1,000 efectivos.
La expansión incluye nuevos contingentes procedentes de Bangladesh, Chad, Guatemala y Sri Lanka, además de otras contribuciones internacionales.
La Fuerza de Supresión de Pandillas fue autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU el 30 de septiembre de 2025, mediante la Resolución 2793, con el objetivo de reemplazar la anterior Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad, encabezada por Kenia.
La nueva misión recibió un mandato más amplio para trabajar junto a la Policía Nacional de Haití y las fuerzas armadas del país, combatir a los grupos criminales, proteger infraestructuras estratégicas y facilitar el acceso de la ayuda humanitaria.
El diseño autorizado contempla una fuerza de hasta 5,550 integrantes, aunque su despliegue se ha desarrollado progresivamente y todavía enfrenta desafíos relacionados con el personal, los equipos y el financiamiento.
El 29 de septiembre de 2026, el Consejo de Seguridad aprobó la Resolución 2829, que prorrogó el mandato de la fuerza durante seis meses adicionales, hasta el 31 de marzo de 2027.
La ONU también ha confirmado la ampliación de las operaciones internacionales fuera de Puerto Príncipe. En agosto comenzó el despliegue de personal y equipos en el departamento de Artibonite, una de las zonas afectadas por la actividad de grupos armados.
Para sostener esa expansión, Naciones Unidas trabaja en el desarrollo de ocho bases operativas y logísticas, incluido Camp Vertières, identificado como el principal centro de operaciones y suministros de la fuerza.
La necesidad de reforzar los recursos de seguridad coincide con una escalada de violencia que también ha alcanzado a los integrantes de las misiones internacionales.
El pasado 24 de octubre, se informó que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, había ordenado enviar tropas de élite a Haití para intentar localizar a cuatro militares salvadoreños desaparecidos después de un ataque atribuido a pandillas.
Los efectivos realizaban labores de apoyo aeronáutico y evacuaciones médicas dentro de la fuerza internacional cuando fueron atacados en las inmediaciones de Puerto Príncipe, según las informaciones difundidas sobre el incidente.
La desaparición provocó una nueva movilización de recursos salvadoreños y declaraciones de Bukele contra las organizaciones criminales responsables de la violencia.
El jueves, Bukele difundió un mensaje dirigido a la población haitiana en el que aseguró que el despliegue de sus fuerzas no constituía una invasión y prometió intensificar las operaciones contra las pandillas.

