NUEVA YORK.–

Los conductores de Nueva York enfrentan un fuerte incremento en los precios de la gasolina, que han llegado a superar ampliamente los costos registrados en otros estados de Estados Unidos, en medio de las tensiones internacionales, el encarecimiento del petróleo y los gastos de refinación y distribución de los combustibles.

El aumento ha comenzado a sentirse con mayor intensidad en el área metropolitana de Nueva York, donde llenar el tanque de un vehículo representa ahora un gasto considerablemente superior al de hace un año, colocando bajo presión el presupuesto de miles de familias que dependen de sus automóviles para trasladarse diariamente.

Datos de la agencia estatal de investigación y desarrollo energético NYSERDA indican que, durante la semana del 26 de octubre, la gasolina regular alcanzó un precio promedio de 4.178 dólares por galón en el área metropolitana de Nueva York, frente a los 2.918 dólares registrados en el mismo período del año anterior, lo que representa un incremento de 43.2 %.

La región contemplada en esas estadísticas incluye la ciudad de Nueva York y varios condados cercanos de Connecticut y Nueva Jersey.

Aunque las cifras publicadas por GasBuddy presentan algunas diferencias debido a que utilizan muestras y coberturas geográficas distintas, ambas mediciones coinciden en reflejar el significativo encarecimiento que afecta a los consumidores de la zona.

Nueva York suele registrar precios más elevados que estados como Texas y Louisiana, debido, entre otros factores, a su ubicación geográfica, la distancia respecto a importantes centros de producción petrolera y refinerías, así como los costos de transporte y distribución.

Esperan una reducción con la llegada del invierno

Sin embargo, los conductores podrían comenzar a recibir cierto alivio durante las próximas semanas, debido a los cambios estacionales que tradicionalmente provocan una reducción en los precios de los combustibles durante el otoño y el invierno.

Patrick De Haan, responsable de análisis petrolero de GasBuddy, explicó al medio Gothamist que, una vez finalizada la temporada de viajes de verano, disminuye la demanda de gasolina, debido a que muchas personas reducen sus desplazamientos cuando comienzan las bajas temperaturas.

El especialista señaló que históricamente los precios tienden a bajar durante el otoño, cuando disminuye la circulación de vehículos y se reduce el consumo de combustible.

A ese comportamiento se suma el cambio en las formulaciones de gasolina utilizadas durante las distintas estaciones del año.

De acuerdo con la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), la gasolina de verano requiere una composición especial para controlar la evaporación durante las altas temperaturas, lo que incrementa sus costos de producción.

En cambio, la formulación utilizada durante el invierno suele ser menos costosa, lo que contribuye a moderar los precios en las estaciones de servicio.

De Haan explicó que ese cambio estacional hacia una gasolina de invierno más barata normalmente comienza en septiembre, por lo que considera que los precios podrían continuar descendiendo durante las próximas semanas.

No obstante, advirtió que cualquier mejoría dependerá también de la evolución de los conflictos internacionales, particularmente de la situación en Medio Oriente y de las tensiones relacionadas con Irán.

Una intensificación de los ataques contra ese país después de las elecciones de medio término en Estados Unidos podría provocar nuevas presiones sobre los mercados petroleros y frenar la tendencia descendente.

El analista también estimó que el promedio nacional de la gasolina podría colocarse por debajo de los cuatro dólares por galón durante la semana siguiente, siempre que continúe la caída de los precios internacionales del petróleo y no se produzcan nuevos acontecimientos que alteren el mercado.

Esa proyección, sin embargo, no significa necesariamente que Nueva York alcance ese mismo nivel durante el mismo período.

El diésel también amenaza los presupuestos del transporte

El encarecimiento de los combustibles no afecta exclusivamente a los propietarios de vehículos particulares. El incremento de los precios del diésel también representa una preocupación para las empresas de transporte y las instituciones públicas que dependen de ese combustible para mantener sus operaciones.

De Haan indicó que los precios del diésel alcanzaron nuevos máximos durante el último mes en casi todos los estados, una situación que relacionó, entre otros factores, con los ataques ucranianos contra instalaciones de refinación de petróleo en Rusia.

En Nueva York, esta situación podría repercutir en las finanzas de la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA), organismo responsable de administrar una parte importante del sistema de transporte público de la ciudad y sus alrededores.

La institución utiliza diésel para operar parte de su flota de autobuses y trenes de trabajo, por lo que una prolongación de los elevados costos podría incrementar sus gastos operativos.

Aunque la MTA suele adquirir combustible con anticipación y establecer acuerdos para fijar precios durante determinados períodos, un encarecimiento prolongado terminaría presionando sus presupuestos.

El especialista advirtió que las agencias de transporte podrían verse obligadas a buscar recursos adicionales o considerar ajustes financieros para compensar el incremento de los gastos relacionados con los combustibles.

Recomendaciones para ahorrar gasolina

Mientras los consumidores esperan una eventual reducción de los precios, especialistas recomiendan adoptar algunas medidas para disminuir el impacto del combustible en la economía familiar.

Entre las principales recomendaciones figura comparar los precios de las estaciones de servicio antes de llenar el tanque, evitar desplazamientos innecesarios y organizar varias diligencias en un mismo recorrido.

También aconsejan mantener los neumáticos con la presión adecuada, debido a que las llantas desinfladas pueden provocar un mayor consumo de gasolina.

Otra medida consiste en prestar atención a las diferencias entre estaciones de servicio, ya que incluso una variación de diez centavos por galón puede representar un ahorro de 1.50 dólares al llenar un tanque de 15 galones.

Un alivio todavía condicionado

Aunque los cambios estacionales y la reducción de la demanda podrían favorecer una disminución de los precios durante el invierno, los conductores de Nueva York continúan expuestos a las variaciones del mercado internacional del petróleo.

La evolución de los conflictos en Medio Oriente, las dificultades en las cadenas de suministro y los costos de refinación serán factores determinantes para establecer si la gasolina comienza a bajar de manera sostenida o si, por el contrario, vuelve a encarecerse.

Por el momento, millones de conductores tendrán que continuar destinando una mayor parte de sus ingresos para mantener sus vehículos en circulación.

Fuente Diario La Prensa de NY

 

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