Freeman define el maratón: Dodgers triunfan en 18 entradas con un jonrón

Los Ángeles, 28.

 En una noche (y madrugada) para la historia, los Dodgers de Los Ángeles vencieron este martes a los Azulejos de Toronto con un cuadrangular decisivo de Freddie Freeman en la parte baja de la 18ª entrada, sellando una victoria épica que iguala el récord de más episodios disputados en un juego de Serie Mundial.

El partido, disputado en el Dodger Stadium ante un público que se negó a abandonar las gradas pese al cansancio y la tensión, tuvo todos los ingredientes del béisbol clásico: pitcheo dominante, jugadas defensivas brillantes, oportunidades desperdiciadas y, finalmente, un héroe que emergió cuando las fuerzas parecían agotadas.

Freeman, quien ya había sido clave en la postemporada con su liderazgo y bate oportuno, conectó un lanzamiento en cuenta de 2-1 que viajó más allá de la barda del jardín derecho, desatando la euforia entre los aficionados y sus compañeros, que corrieron al terreno para celebrar una de las victorias más memorables en la historia reciente del equipo angelino.

“Fue un juego interminable, pero nunca dejamos de creer”, expresó Freeman tras el encuentro. “Sabíamos que en cualquier momento podía llegar el batazo, solo había que mantener la calma y resistir”.

El duelo fue un festival de pitcheo. Ambas novenas utilizaron casi todo su cuerpo de lanzadores, combinándose para más de 30 ponches y apenas una decena de hits en total. Los abridores salieron temprano, y los relevistas mantuvieron el pulso en un pulcro intercambio de ceros que mantuvo el marcador igualado durante más de seis horas de juego.

Los Azulejos, que buscarán reponerse en el siguiente compromiso, desperdiciaron varias oportunidades de anotar, dejando a 14 corredores en base. Su mánager, John Schneider, reconoció la dureza de la derrota: “Perder así duele, pero esta es la Serie Mundial. Nadie dijo que sería fácil. Mañana saldremos a pelear otra vez”.

Con el triunfo, los Dodgers toman ventaja en la serie (2-1) y mantienen viva la esperanza de repetir el título conseguido el año pasado. Para los fanáticos, esta victoria quedará grabada no solo por su duración, sino por la manera en que Freeman —una de las figuras más respetadas del béisbol actual— selló con su bate un capítulo digno de leyenda.

El béisbol volvió a demostrar su magia: un juego que empezó al atardecer y terminó al amanecer, con un swing que cambió el destino de la Serie Mundial.

 

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