Desde hoy 7 de noviembre 600,000 venezolanos que viven y trabajan en el país, como beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS) y que no han hecho otras solicitudes para ajustar su estatus, pasarán automáticamente a ser indocumentados.
La misma situación está muy cerca para ciudadanos de Nicaragua, Honduras y Haití tras la decisión de la Administración de Donald Trump de revocar este ali Pero más allá de las dramáticas complicaciones propias de esta circunstancia, específicamente para los venezolanos, el asunto adquiere otras dimensiones por una razón que no enfrentan otros ciudadanos del mundo: miles que en este momento quieren abandonar el país voluntariamente, no cuentan con pasaporte, ni la posibilidad de obtenerlo, porque en Estados Unidos están cerrados todos los consulados del país suramericano desde 2019.
La historia de Mildred Camero, de 35 años, podría graficar la vida de centenares de venezolanos en este momento en la ciudad de Nueva York. Desde 2021 vive en El Bronx. Se acogió al TPS y nunca aplicó a otro tipo de ajuste de estatus. Esta inmigrante está lista para marcharse.
No se plantea la idea de caminar un solo día por las calles signada por el temor a ser detenida y deportada. En los hechos, su decisión de “auto deportarse” no tiene vuelta atrás, pero no tener una identificación la sumerge en un abismo difícil de describir.
Desde este viernes, a las 11:59 de la noche, el Documento de Autorización de Empleo (EAD) de Mildred y de miles de sus paisanos, deja de tener vigencia, con un efecto cascada que implica pérdida de trabajos, licencias de conducir, cancelación de becas universitarias.
Y la posibilidad de ser detenidos, separados de sus hijos y terminar deportados, a un territorio que para algunos, sería muy peligroso volver.
“Es claro que era un beneficio temporal, como su nombre lo dice. Queda a criterio de cada país, dar alivios migratorios y quitarlos. Pero en el caso de muchos venezolanos, no es una opción regresar a nuestro país. Quienes queremos irnos a un tercer país, que ya deberíamos estar volando, estamos atrapados aquí por el tema del pasaporte”, reveló Mildred.
En el caso de esta inmigrante su “librito para viajar” no solo está vencido, sino que se perdió. Es decir, ni siquiera tiene una prueba de identidad válida, más allá de su permiso de trabajo y la Identificación Municipal de la Ciudad de Nueva York, lo cual no la habilita para embarcarse en un avión.
Mildred contempla salir del país por tierra vía Texas, porque incluso tampoco puede abordar vuelos domésticos, al no contar con una Real ID. La misma situación la podrían estar enfrentando centares que entraron por la frontera y en los desafíos de ese proceso, perdieron toda su documentación o fueron retenidas por las autoridades.
“Cada caso es único”
En Nueva York los venezolanos son el grupo hispano que exponencialmente más ha crecido desde el año 2022.
De acuerdo con el Foro Nacional de Inmigración (Forum) los beneficiarios del TPS al 31 de marzo de 2025, que estaban asentados en el área triestatal de Nueva York, eran aproximadamente 98,000. Aunque existe la certeza de que este número ha descendido tomando en cuenta que la presión de las medidas de la Administración Trump ya ha “auto deportado” a centenares de estos nacionales.
En otros estados como Florida y Texas, ya los efectos emocionales han sido más visibles que en Nueva York, porque en estas entidades en donde los gobernadores y los cuerpos policiales colaboran intensamente con el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en la estrategia de deportaciones masivas, es mucho mayor la ansiedad y el pánico, que genera estar sin alguna protección migratoria.
Hay reportes bien documentados que muestran cómo centenares de ciudadanos de la nación suramericana han abandonado ciudades como Doral, en Florida, teniendo efectos en la economía.
En Nueva York en donde este grupo migrante es más disperso y no representa una mayoría, los efectos de la eliminación del TPS son más difíciles de ponderar.
“Lo que escuchamos como activistas son anécdotas, es muy difícil tener un balance cuantitativo específico de a cuántos y cómo está impactando esta medida, pero se inicia un capítulo muy complicado, tanto para quienes quieran quedarse, como para quienes opten por irse voluntariamente. Las dos opciones son difíciles”, concluyó Niurka Meléndez, portavoz de Venezuelan and Immigrants Aid (VIA) una organización en Manhattan que desde hace ocho años ofrece apoyo a los migrantes forzados de esa nación caribeña.
Meléndez reitera que es importante que cada uno de sus connacionales, entiendan que cada caso es único y hasta la decisión de irse del país debe ser razonada con la ayuda de un abogado, especialmente para quienes tienen audiencias pendientes en cortes.
Los abogados de migración aconsejan que para quienes ingresaron por la frontera y quiera salir voluntariamente, consulten a la aplicación móvil CBP Home, que proporciona a los usuarios acceso a servicios proporcionados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), incluida la función Intención de Salida.
Como destaca Héctor Arguinzones, fundador de VIA, el drama que significa que a los venezolanos se les niegue su derecho a la identidad, coloca a miles de migrantes en Estados Unidos, que no tienen como opción regresar a Venezuela, en un laberinto con más muros que salidas, ya que se cruza además con grandes desafíos financieros.
“Es caótico para muchos que tienen el pasaporte vencido y quieren reasentarse en otro país, porque como hemos insistido como organización, las condiciones de violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos fundamentales en Venezuela, tienden más bien a empeorar en este momento.
Reunir dinero para ir a Colombia o México, para esperar un salvoconducto, o tratar de extender la duración del pasaporte no es sencillo para muchos. Es una vuelta que para una familia implica miles de dólares”, agregó.
“Es el peor momento para regresar”
Para muchos tepeseanos de este país suramericano, con el pasaporte vencido, que decidieron no estar un solo día en Estados Unidos, bajo la sombra de no tener estatus legal y el riesgo de ser detenidos por ICE, una de las vías de salida más frecuentes para buscar reasentarse en otro país es Colombia. Las aerolíneas permiten a este grupo nacional, volar a su territorio siempre y cuando la fecha de vencimiento del pasaporte no supere los 10 años.
El estudiante venezolano Lorenzo Rondón, de 28 años, vive en Brooklyn y luego de “quemar varios cartuchos” para intentar ajustar su estatus, decidió marcharse a España, lo cual implica una inversión económica importante, que significará además estar “bajo riesgo” unos meses en las calles de Nueva York, en donde por su carácter de ‘ciudad santuario’, entiende podría ser más complicada una interacción con ICE. Aun así, prefiere irse lo antes posible.
“Es el peor momento para regresar a mi país. Aunque Nueva York es una ciudad amigable y solidaria con los inmigrantes, todo indica que en los próximos días empezarán también redadas.
Hay mucho temor de los empleadores de tenerte si no tienes papeles. Ya me hubiese largado, si no fuese por el tema que mi pasaporte está vencido. Y obtenerlo significa miles de dólares, porque primero debo ir a un tercer país antes de volar a España“, compartió.
Lorenzo asegura que sabe de varios casos de personas que han regresado voluntariamente a Venezuela provenientes de Estados Unidos, han sido sometidos a humillaciones y extorsiones por parte de los oficiales de las aduanas.

