Estados Unidos se prepara para un fin de semana de viajes particularmente complicado luego del Thanksgiving Day, justo cuando millones de personas intentan regresar a casa
. Una nueva tormenta invernal la segunda en menos de una semana se perfila para atravesar más de 1,600 kilómetros del país, descargando lluvias, nieve, vientos intensos y una masa de aire ártico que descenderá desde el norte, amenazando con trastocar itinerarios aéreos y terrestres en una de las fechas de mayor movilidad del año.
El sistema se suma a otra tormenta que ya golpea al Medio Oeste. En estados como Wisconsin y Michigan, fuertes vientos, acumulaciones de nieve y alertas de ventisca mantienen en tensión a las autoridades.
Aunque esta primera tormenta se desplaza hacia Canadá, dejará a su paso un peligroso efecto lacustre que podría añadir hasta 19.6 pulgadas de nieve en Ohio, Pensilvania y el suroeste de Nueva York, regiones acostumbradas al rigor invernal pero vulnerables cuando coincide con días de alto tránsito.
Los modelos meteorológicos coinciden en que el nuevo sistema ingresará al noroeste del Pacífico durante la noche del jueves, descargando lluvias copiosas y nieve en las zonas montañosas
. A medida que avance hacia las Montañas Rocosas el viernes, comenzará a arrastrar aire frío hacia el norte del país, una combinación que favorecerá nevadas tempranas en las Rocosas septentrionales y las llanuras del norte.
Para el sábado, la tormenta se intensificará sobre las llanuras, creando una marcada línea divisoria entre lluvia y nieve. Las precipitaciones líquidas dominarán al sur del sistema, mientras que Nebraska, Kansas y sectores del Medio Oeste verán cómo los copos se acumulan con el impulso de vientos cada vez más fuertes.
El domingo, el fenómeno avanzará hacia el este del río Misisipi, dejando a su paso un mosaico de lluvia y nieve, mientras el centro del país comienza a recibir la embestida del aire gélido.
La región de los Grandes Lagos y los Apalaches del norte será nuevamente escenario de acumulaciones importantes, con lluvias extendiéndose hacia los estados del sur.
Para la mañana del lunes, la tormenta finalmente alcanzará la costa este, con posibles impactos en ciudades densamente pobladas como Washington D.C., Filadelfia, Nueva York y Boston.
Nieve desde las Rocosas hasta los Apalaches
Aún es prematuro precisar cantidades exactas, pero tanto el modelo GFS como el ECMWF coinciden en que una amplia franja de nieve significativa podría extenderse desde las Montañas Rocosas hasta los Apalaches al cierre de noviembre.
Las discrepancias actuales se centran en la intensidad del sistema y la disponibilidad de aire frío, lo que influirá directamente en las acumulaciones.
No obstante, se trata del evento con mayor probabilidad de nieve acumulada en lo que va del otoño. Chicago, ya afectada por días de nieve lacustre, podría sumar más acumulaciones.
En contraste, otras ciudades tradicionalmente frías han tenido un otoño atípicamente seco: Minneapolis, por ejemplo, registró su primera nevada medible apenas esta semana, casi un mes más tarde de lo habitual.
Lluvias intensas y riesgo de inundaciones en el sur
La lluvia será otro factor determinante durante el fin de semana, especialmente al sur de la franja de nieve. Desde el sábado, el este de Texas incluyendo Houston el sureste de Oklahoma, Arkansas y Louisiana podrían enfrentar fuertes aguaceros y tormentas eléctricas capaces de generar inundaciones repentinas.
El domingo, la lluvia se expandirá hacia el este del país. Aunque no se anticipan inundaciones mayores en esa región, los desplazamientos por carretera podrían volverse lentos y peligrosos debido a la persistencia de las precipitaciones.
Aire ártico: el remate del sistema
Una vez que la tormenta termine de cruzar el país, una masa de aire ártico se deslizará detrás de ella, provocando un descenso abrupto de temperaturas en gran parte del territorio. Para millones de estadounidenses, el inicio de la semana laboral podría sentirse como el verdadero comienzo del invierno.
Con dos sistemas invernales consecutivos, carreteras resbaladizas, aeropuertos congestionados y temperaturas en caída libre, Estados Unidos encara un fin de semana posterior a Thanksgiving que pondrá a prueba la paciencia —y la logística— de viajeros y autoridades por igual.

