Washington.–
A partir del próximo 2 de abril, el Gobierno de Estados Unidos implementará una nueva medida que endurece los requisitos para la obtención de visas de turismo y negocios (B1/B2), al exigir una fianza de hasta 15,000 dólares a ciudadanos de 12 países, entre ellos Nicaragua, según anunció este miércoles el Departamento de Estado.
La disposición forma parte de un programa orientado a reforzar los controles migratorios y reducir los niveles de permanencia irregular en territorio estadounidense.
De acuerdo con las autoridades, la fianza funcionará como una garantía económica que será reembolsada a los solicitantes siempre que cumplan con las condiciones de su visado, especialmente en lo relativo al tiempo de estadía autorizado.
El Departamento de Estado explicó que la medida no se aplicará de manera universal, sino que estará dirigida a nacionales de países considerados de “alto riesgo migratorio”, una categoría que toma en cuenta factores como el índice de sobreestadía de visas y otras variables de seguridad. Aunque no se han detallado públicamente todos los países incluidos en esta nueva lista, se confirmó la presencia de Nicaragua entre los afectados.
Funcionarios estadounidenses indicaron que el monto de la fianza podrá variar según cada caso, pero tendrá un tope de 15,000 dólares. Asimismo, señalaron que los oficiales consulares tendrán discreción para determinar cuándo aplicar este requisito adicional durante el proceso de evaluación de solicitudes.
La decisión ha generado reacciones diversas en el ámbito internacional. Mientras algunos sectores consideran que la medida busca proteger la integridad del sistema migratorio estadounidense, otros advierten que podría limitar el acceso a viajes legítimos, especialmente para ciudadanos de países con menores recursos económicos.
Expertos en temas migratorios señalan que esta política podría impactar significativamente el flujo de visitantes hacia Estados Unidos desde las naciones incluidas, al introducir una barrera financiera considerable para quienes desean viajar por motivos de turismo o negocios.
Con esta iniciativa, Washington reafirma su intención de fortalecer los mecanismos de control en sus fronteras, en un contexto donde la migración continúa siendo uno de los temas más sensibles y debatidos en la agenda política del país.

