Washington, 21 de marzo de 2026.—
En medio de un tenso enfrentamiento político en el Congreso de Estados Unidos, el presidente Donald Trump advirtió este sábado que podría ordenar el despliegue de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en los aeropuertos del país, como respuesta a la crisis operativa que afecta los controles de seguridad.
El mandatario condicionó la medida a que los demócratas no aprueben de inmediato un acuerdo de financiamiento para el Departamento de Seguridad Nacional, entidad de la que dependen tanto el ICE como la Administración de Seguridad del Transporte (TSA)
. Según afirmó, los agentes migratorios podrían asumir funciones de seguridad “como nunca antes se ha visto”, incluyendo la detención inmediata de inmigrantes en situación irregular.
La advertencia se produce en un contexto de parálisis presupuestaria que ha dejado sin pago a miles de empleados de la TSA durante semanas, provocando ausencias laborales, renuncias y un deterioro visible en los controles aeroportuarios.
Como consecuencia, aeropuertos de gran tráfico como los de Atlanta y Houston han registrado largas filas y retrasos significativos, con tiempos de espera que en algunos casos superan varias horas, afectando a millones de pasajeros en plena temporada alta de viajes.
Trump aseguró que la posible intervención del ICE podría comenzar a aplicarse desde este mismo lunes, en un intento por restablecer el orden en los aeropuertos.
Sin embargo, la propuesta ha generado fuertes críticas de sectores políticos y expertos en seguridad, quienes advierten que los agentes migratorios no cuentan con la capacitación especializada que exige el control de pasajeros y equipajes.
El conflicto entre demócratas y republicanos gira en torno a la financiación del Departamento de Seguridad Nacional y a las políticas migratorias impulsadas por la actual administración.
Mientras los republicanos presionan por aprobar un presupuesto integral, los demócratas exigen reformas y mayores controles sobre las operaciones del ICE antes de liberar los fondos.
En medio de este pulso político, los aeropuertos estadounidenses se han convertido en el epicentro de una crisis que combina seguridad, migración y gobernabilidad, dejando en incertidumbre tanto a viajeros como a las propias autoridades encargadas de garantizar la protección en las terminales aéreas.

