Reabren el estrecho de Ormuz para el tránsito de barcos petroleros

El estratégico estrecho de Ormuz comienza a recuperar su pulso tras semanas de tensión y silencio marítimo. Este miércoles, el Pentágono aseguró que el tránsito por esta vital ruta energética “está abierto”, en cumplimiento del cese al fuego temporal alcanzado entre Estados Unidos e Irán, luego de un conflicto que mantuvo en vilo a la economía global.

Las declaraciones del secretario de Defensa, Pete Hegseth, y del jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, reflejan una cautelosa confianza en la reapertura de la vía.

 Ambos coincidieron en que los buques han comenzado a retomar su curso por el estrecho, luego de que Irán interrumpiera el paso como represalia al conflicto iniciado el pasado 28 de febrero, en el que también participa Israel.

“Lo que se ha acordado es que el estrecho está abierto”, afirmó Hegseth, dejando entrever que, más allá de las declaraciones cruzadas, el compromiso alcanzado en la mesa de negociaciones empieza a materializarse en el terreno.

Aun así, advirtió que las fuerzas militares estadounidenses permanecerán desplegadas en la región para vigilar el cumplimiento de la tregua y garantizar que Teherán acuda a las conversaciones formales previstas para este viernes en Islamabad.

Las primeras señales de normalización no tardaron en reflejarse en los sistemas de monitoreo marítimo. La plataforma MarineTraffic reportó indicios de reactivación en la zona, mientras que Hormuz Strait Monitor contabilizó al menos diez embarcaciones transitando en las últimas 24 horas y siete más en movimiento al momento del reporte.

La reapertura, sin embargo, se sostiene sobre un equilibrio delicado. El acuerdo contempla una pausa de dos semanas en las hostilidades, un respiro condicionado al flujo comercial y al avance de las negociaciones diplomáticas.

Durante el conflicto, la interrupción del tránsito por el estrecho por donde circulaba cerca del 20 % del petróleo mundial provocó sacudidas severas en los mercados internacionales: precios del crudo al alza, cadenas de suministro tensionadas y una incertidumbre que golpeó tanto a grandes economías como a países dependientes de la importación de energía.

Hoy, el paso de los buques no solo representa la reactivación de una ruta comercial, sino también un tímido retorno a la estabilidad en un escenario geopolítico marcado por la desconfianza. En las aguas de Ormuz, donde convergen intereses estratégicos y económicos del mundo entero, la tregua navega entre la esperanza y la fragilidad.

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