Presidente de LA JAC dice que cancillería esta elaborando protocolo de seguridad previo a reapertura de vuelos hacia Haití

 Rafael Castro  04 de mayo 2026

La reapertura del tráfico aéreo entre la República Dominicana y Haití vuelve a quedar en suspenso, atrapada entre la urgencia de la conectividad y las exigencias de la seguridad. Lo que parecía un paso inminente hacia la normalización con una fecha tentativa fijada para el 1 de mayo se ha diluido en medio de nuevas evaluaciones y protocolos aún en construcción.

El presidente de la Junta de Aviación Civil (JAC), Héctor Porcella, confirmó que el proceso no ha sido abandonado, pero sí replanteado.

En declaraciones ofrecidas vía telefónica al DIAJERO DIGITAL, explicó que el Ministerio de Relaciones Exteriores trabaja actualmente en la elaboración de un protocolo de seguridad que servirá como base para reorganizar el flujo aéreo entre ambos países.

El presidente de la Junta de Aviación Civil, órgano regulador de las operaciones de rutas en el país, señaló que se trata, según sus palabras, de un paso imprescindible antes de cualquier reapertura aérea entre los dos países.

Mientras tanto, la realidad sigue siendo la misma: los vuelos desde la República Dominicana hacia Haití continúan suspendidos, prolongando una desconexión que afecta no solo al transporte de pasajeros, sino también a dinámicas comerciales, humanitarias y familiares profundamente arraigados entre ambas naciones.

La decisión de aplazar la reanudación evidencia la complejidad del escenario. Haití atraviesa una situación interna marcada por la inestabilidad, lo que obliga a las autoridades dominicanas a actuar con cautela.

 No se trata únicamente de restablecer rutas aéreas, sino de garantizar condiciones mínimas de seguridad para aerolíneas, tripulaciones y pasajeros.

En este contexto, el protocolo en desarrollo adquiere un peso determinante. Su contenido, aunque aún no ha sido revelado en detalle, apunta a establecer controles más estrictos, mecanismos de supervisión y posiblemente nuevas reglas operativas que redefinan la relación aérea entre ambos territorios.

La expectativa, sin embargo, persiste. Sectores vinculados a la aviación y al comercio observan con atención cada avance, conscientes de que la reapertura del espacio aéreo con Haití representa una pieza clave en el engranaje regional. Pero también entienden que cualquier decisión precipitada podría tener consecuencias mayores.

Así, entre la necesidad y la prudencia, los cielos compartidos siguen en pausa. No por falta de voluntad, sino por el peso de una realidad que exige más que fechas: exige certezas.

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