El Comando Central declaró que su última ronda de ataques aéreos se produjo "en respuesta a la agresión injustificada y continua de Irán" y tuvo como objetivo "las capacidades de vigilancia militar iraníes, los sistemas de comunicación y las instalaciones de defensa aérea". No ofreció detalles sobre los daños causados por los ataques, que, según indicó, finalizaron poco antes del amanecer del jueves en Irán.
Las explosiones de los ataques resonaron en la capital de Irán, así como en la ciudad portuaria de Bandar Abbas y otras zonas del sur a lo largo del estrecho de Ormuz. La Guardia Revolucionaria iraní, de carácter paramilitar, informó posteriormente que entre los objetivos alcanzados se encontraban un complejo industrial, un cuartel militar y una base local de la Guardia en las afueras de Teherán.
Kuwait cerró su espacio aéreo durante varias horas debido al ataque, pero no dio detalles sobre los daños. Jordania informó haber interceptado 20 misiles iraníes disparados hacia una zona donde se ubica una base que alberga tropas estadounidenses, aunque no hubo heridos.
El Ministerio del Interior de Bahréin informó que una niña de 11 años resultó herida y que varios coches y viviendas sufrieron daños a causa de los escombros procedentes de las interceptaciones realizadas en respuesta al ataque iraní.
Mientras tanto, Israel advirtió a los residentes del norte del país que buscaran refugio tras la detección de presuntos disparos procedentes del Líbano, donde Israel combate al grupo militante Hezbolá, aliado de Irán.

