Rafael Castro
13 de junio de 2026
Santo Domingo, República Dominicana
La investigación sobre el accidente aéreo que cobró la vida de dos pilotos estadounidenses en el Aeropuerto Internacional de La Romana entrará en una fase decisiva con el traslado a Estados Unidos de la caja negra de la aeronave siniestrada, considerada por los expertos como la principal pieza de evidencia para reconstruir los últimos minutos del vuelo y determinar las causas exactas de la tragedia.
Fuentes vinculadas al proceso investigativo revelaron que el dispositivo de registro de vuelo será enviado en los próximos días a territorio estadounidense por una comisión técnica de la Comisión Investigadora de Accidentes de Aviación (CIAA), encabezada por su presidente, el general retirado Pedro Alberto Peña.
Aunque las autoridades no han precisado la fecha ni la hora del traslado, se confirmó que el análisis del equipo será realizado por especialistas de organismos internacionales y de la propia compañía fabricante de la aeronave.
El traslado de la caja negra representa uno de los pasos más importantes de la investigación que desarrollan conjuntamente la CIAA y el Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC), organismos encargados de establecer las causas probables del accidente ocurrido el pasado domingo dentro del perímetro aeroportuario de La Romana.
La importancia de este dispositivo radica en que almacena información esencial del vuelo, incluyendo parámetros técnicos de la aeronave y registros de comunicaciones entre la tripulación y la torre de control.
Los datos contenidos en el equipo podrían ofrecer respuestas definitivas sobre la emergencia reportada por los pilotos poco después del despegue y sobre los acontecimientos que terminaron con el desplome del avión.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los investigadores es que, pese a la magnitud del impacto y al incendio que prácticamente destruyó la aeronave Gulfstream G200 matrícula N318JF, la caja negra fue localizada en condiciones que permitirían la recuperación de la información almacenada.
La fuente consultada explicó que los técnicos concentraron gran parte de sus esfuerzos en la localización y recuperación del dispositivo, consciente de que se trata de una herramienta fundamental para reconstruir cronológicamente los acontecimientos previos al accidente.
"La caja negra continúa siendo una pieza clave para determinar qué ocurrió en los últimos minutos del vuelo", indicó la fuente, al destacar que el contenido del equipo podría aportar evidencias determinantes para esclarecer el siniestro.
Mientras se coordinan los preparativos para el envío del registrador de vuelo a Estados Unidos, los especialistas de la CIAA mantienen una intensa labor en el lugar donde ocurrió el accidente, realizando levantamiento de evidencias, recopilación de fragmentos de la aeronave y documentación detallada de cada elemento encontrado en la escena.
Los investigadores trabajan de manera ininterrumpida en la recolección de huellas, piezas estructurales y componentes mecánicos que puedan ayudar a establecer una secuencia precisa de los hechos.
De acuerdo con las informaciones obtenidas, una de las etapas más relevantes del proceso será el análisis de las comunicaciones registradas entre la tripulación y los controladores aéreos, así como la evaluación de los datos técnicos almacenados durante el vuelo.
“Todavía no tenemos evidencias precisas que nos permitan establecer qué provocó este trágico accidente, pero estamos trabajando intensamente para determinar las circunstancias exactas del hecho”, manifestó una fuente relacionada con la investigación.
Las autoridades mantienen abiertas todas las hipótesis. Los especialistas buscan determinar si el accidente fue provocado por una falla mecánica, un problema operacional, una emergencia técnica imprevista o cualquier otra circunstancia que obligara a los pilotos a intentar un retorno de emergencia al aeropuerto.
La aeronave había llegado previamente al Aeropuerto Internacional de La Romana procedente de Puerto Rico para realizar una escala técnica de abastecimiento de combustible antes de continuar hacia Austin, Texas.
A bordo viajaban únicamente el piloto Erick Javier Diago y el copiloto Ruddy Ghazal, ambos ciudadanos estadounidenses con experiencia en aviación ejecutiva.
Los informes preliminares señalan que, poco después de despegar, la tripulación notificó una situación de emergencia a la torre de control. Tras la alerta, los pilotos iniciaron maniobras para regresar al aeropuerto e intentar un aterrizaje preventivo.
Sin embargo, por razones que aún permanecen bajo investigación, la aeronave perdió la capacidad de completar el retorno y terminó precipitándose dentro de los límites del aeropuerto, fuera del área operacional de la pista.
La violencia del impacto provocó la destrucción de gran parte del avión y causó la muerte instantánea de sus dos ocupantes.
Tras el accidente fue activado el Plan de Emergencia del Aeropuerto Internacional de La Romana. Al lugar acudieron unidades de bomberos aeroportuarios, ambulancias, miembros del Cuerpo Especializado en Seguridad Aeroportuaria y de la Aviación Civil (CESAC), así como personal de la Cruz Roja Dominicana, quienes ejecutaron los protocolos establecidos para este tipo de emergencias.
Posteriormente, las autoridades coordinaron la identificación y entrega de los cuerpos a sus familiares. Los restos de ambos pilotos fueron trasladados a Estados Unidos, donde recibieron sepultura.
Ahora, con el próximo envío de la caja negra al extranjero, los investigadores esperan acceder a información crucial que permita aclarar definitivamente qué ocurrió durante aquellos minutos de incertidumbre que culminaron en la tragedia.
La comunidad aeronáutica dominicana permanece a la espera de los resultados de los análisis técnicos, conscientes de que las conclusiones derivadas del estudio del registrador de vuelo serán determinantes no solo para establecer responsabilidades y causas, sino también para fortalecer los mecanismos de seguridad operacional y evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.
Por el momento, el silencio de la caja negra sigue guardando las respuestas que las autoridades buscan. Su viaje a Estados Unidos marca el inicio de una etapa decisiva en una investigación que podría revelar finalmente qué provocó uno de los accidentes aéreos más lamentables ocurridos recientemente en la República Dominicana.

