BOGOTÁ, Colombia.–
Al menos 51 personas han muerto como consecuencia del fuerte terremoto de magnitud 7,4 que sacudió este lunes varias zonas de Colombia, provocando daños materiales, escenas de pánico y numerosas operaciones de búsqueda y rescate en diferentes regiones del país.
La mayor parte de las víctimas se concentra en el departamento del Valle del Cauca, en el suroeste colombiano, donde las autoridades reportaron preliminarmente 27 personas fallecidas, aunque la cifra podría aumentar a medida que avanzan las labores de evaluación de daños y búsqueda de personas atrapadas o desaparecidas.
La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, confirmó el número de víctimas durante declaraciones ofrecidas a periodistas y advirtió que el balance correspondiente al departamento todavía no incluye eventuales fallecidos en Cali, capital regional y una de las principales ciudades afectadas por el movimiento telúrico.
“En el departamento del Valle del Cauca tenemos más o menos 27 personas fallecidas”, declaró la funcionaria, al explicar que los organismos de socorro continúan trabajando en las zonas donde se han registrado mayores daños.
El sismo, registrado con una magnitud de 7,4, provocó fuertes sacudidas que fueron sentidas en amplias áreas del territorio colombiano. El movimiento generó alarma entre la población, especialmente en las localidades cercanas al epicentro, donde numerosas personas abandonaron sus viviendas y edificios por temor a nuevos movimientos.
Las autoridades mantienen desplegados equipos de emergencia, bomberos, policías, personal médico y organismos de socorro para atender a los afectados, verificar las condiciones de las edificaciones y determinar la magnitud real de los daños.
Uno de los principales desafíos en las horas posteriores al terremoto es establecer si existen más personas atrapadas entre los escombros, mientras se realizan inspecciones en viviendas, establecimientos comerciales, carreteras y otras infraestructuras que pudieron resultar afectadas.
La situación también ha generado preocupación en Cali y otras ciudades del suroeste del país, donde el movimiento fue percibido con intensidad. Las autoridades locales han pedido a la población mantener la calma y seguir exclusivamente las informaciones oficiales, ante la posibilidad de réplicas.
El terremoto vuelve a poner a prueba la capacidad de respuesta de los organismos de emergencia colombianos y obliga a las autoridades nacionales y regionales a coordinar esfuerzos para atender a las comunidades más afectadas.
Mientras avanzan las labores de rescate y evaluación, las autoridades mantienen como prioridad la localización de posibles sobrevivientes, la atención de los heridos y la habilitación de las zonas que hayan quedado incomunicadas.
El balance de 51 fallecidos es todavía preliminar y podría modificarse durante las próximas horas, debido a que los equipos de emergencia continúan ingresando a sectores donde aún no se ha podido completar la evaluación de los daños.
Las autoridades colombianas han llamado a la población a permanecer atenta a las instrucciones de los organismos de socorro y a evitar acercarse a estructuras que presenten daños, debido al riesgo de nuevos desprendimientos o colapsos.
El terremoto se convierte así en una de las emergencias sísmicas más graves registradas recientemente en Colombia, con un saldo humano que continúa aumentando mientras los equipos de rescate trabajan contrarreloj para determinar el alcance de la tragedia.

