Trump niega diálogo con Irán y agita la tensión por el estrecho de Ormuz

 

Washington.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, negó este martes que existan conversaciones en curso o previstas con Irán, en momentos en que persiste una elevada tensión en Oriente Medio y el estrecho de Ormuz continúa convertido en uno de los principales puntos de disputa entre Washington y Teherán.

Trump afirmó que «no hay diálogo ni conversaciones en curso, ni tampoco están previstas» con la República Islámica de Irán, al tiempo que aseguró que el bloqueo naval estadounidense continúa vigente y que el estratégico estrecho permanece abierto y operativo.

Las declaraciones del mandatario estadounidense se producen después de que su enviado y yerno, Jared Kushner, calificara el lunes de «muy positivas y animadas» unas discusiones que aparentemente habían abierto la posibilidad de una salida diplomática al conflicto.

Una fuente estadounidense citada por AFP explicó posteriormente que esos contactos fueron suspendidos y que Trump habría instruido a sus equipos a no reanudar el diálogo hasta que Teherán se acerque a las posiciones planteadas por Washington.

La situación adquiere mayor tensión debido a las declaraciones de Trump sobre el futuro del estrecho de Ormuz. El gobernante publicó en su red Truth Social un mapa en el que aparece el estratégico paso marítimo descrito como un «nuevo territorio de Estados Unidos», una afirmación que ha generado nuevas interrogantes sobre las intenciones de Washington en una zona considerada vital para el comercio internacional de petróleo.

Trump también aseguró que las minas colocadas en las aguas del estrecho han sido retiradas o detonadas y que la navegación continúa, aunque el tráfico marítimo se mantiene muy por debajo de los niveles registrados antes del inicio de las hostilidades.

El seguimiento de los movimientos de los buques se ha complicado debido a que algunas embarcaciones desactivan sus sistemas de identificación y transpondedores al momento de atravesar la zona, dificultando conocer con precisión el volumen real de tránsito.

Las condiciones de Irán

Desde Teherán, las señales hacia una pronta reapertura del estrecho y una negociación con Washington han sido limitadas. El principal negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, sostuvo este martes que el paso marítimo no será abierto mientras Estados Unidos no cumpla los compromisos contemplados en un protocolo de acuerdo firmado en junio.

Ese entendimiento establecía una tregua de 60 días destinada a facilitar negociaciones para alcanzar una solución diplomática duradera, pero el proceso no logró consolidarse.

Entre las condiciones planteadas por Irán figuran el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, el descongelamiento de activos iraníes, el levantamiento del embargo petrolero y el cese de las operaciones militares en todos los frentes.

Estas exigencias chocan con la posición de Trump, quien ha optado por mantener la presión económica y militar sobre Teherán como mecanismo para forzar concesiones.

Un punto estratégico para la economía mundial

El estrecho de Ormuz constituye una de las rutas marítimas más importantes del planeta para el transporte de hidrocarburos. Antes de la guerra, era considerado una vía marítima internacional abierta y esencial para el movimiento de petróleo y gas hacia los mercados internacionales.

El cierre o la reducción significativa del tráfico por esa zona ha generado preocupación en los mercados y ha contribuido al incremento de los precios energéticos en Estados Unidos, un factor que puede tener repercusiones políticas de cara a las elecciones legislativas de medio mandato previstas para noviembre.

La administración Trump apuesta, en este momento, a que el bloqueo marítimo y las sanciones económicas produzcan efectos acumulativos sobre la economía iraní y obliguen al Gobierno de Teherán a modificar su posición.

Sin embargo, una eventual reanudación de las operaciones militares podría representar nuevos desafíos para Washington, particularmente debido a que medios estadounidenses han informado sobre el desgaste de las reservas de misiles disponibles después de meses de enfrentamientos.

Omán y los esfuerzos de mediación

En medio de la incertidumbre, Omán aparece nuevamente como una pieza importante para intentar reducir las tensiones. El país mantiene vínculos con ambas partes y ha participado en esfuerzos de mediación entre Teherán y Washington.

Catar, otro de los países involucrados en los esfuerzos diplomáticos, sostuvo este martes que un acuerdo entre Irán y Omán sobre el futuro manejo del estrecho de Ormuz podría facilitar la reanudación de las negociaciones destinadas a poner fin a la guerra.

Irán y Omán, ambos con costas sobre el estrecho, llevan semanas discutiendo las condiciones para su futura gestión. Teherán afirmó que las coordenadas geográficas del trazado contemplado en las conversaciones entre ambos países ya fueron aprobadas.

La situación sigue siendo, sin embargo, extremadamente delicada. Mientras Trump endurece su discurso y mantiene el bloqueo contra Irán, sectores de su propia administración parecen explorar espacios para una eventual negociación.

Kushner aseguró que el presidente estadounidense está dispuesto a actuar con paciencia y que no tiene interés en precipitar un acuerdo.

Por ahora, el estrecho de Ormuz continúa siendo el principal escenario de una disputa que trasciende a Estados Unidos e Irán y que mantiene en alerta a los mercados energéticos y a las principales potencias económicas, debido a la importancia de esta ruta para el suministro mundial de hidrocarburos.

La posibilidad de que las partes regresen a la mesa de negociación dependerá, en gran medida, de si Washington y Teherán logran superar sus profundas diferencias sobre el bloqueo, las sanciones, las operaciones militares y el control de una de las vías marítimas más estratégicas del mundo.

 

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